Era tarde. Una vez más.
Carlitos tenía una entrevista de trabajo y se había quedado dormido como un lirón. Que ahora que lo pensaba, en su vida habia visto uno, ni despierto ni durmiendo. Durmiendo el lirón, se entiende. Y es que es normal, con los nervios te tiras toda la noche dando vueltas como un pollo en un asador y cuando va a amanecer coges el sueño y luego no te despierta ni el tato.
El tato era el vecino de arriba, un jevi franquista y amante de los toros que le alegraba las mañanas a ritmo de Extremoduro, Soziedad Alkoholika, La Polla Records y Falete, que suponemos que viene de falo ridículo. El tato era todo un ejemplo de incongruencia, la incongruencia misma con patas y flequillo engominado. Falete es todo un ejemplo a no seguir. Aunque claro, eso va en gustos. Continuar leyendo ‘Quién dijo qué. Capítulo Viejuno.’





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