Subnormalizando niños

Viendo en la tele un programa para niños, oigo el siguiente diálogo entre un tipo con ricitos y una tia morena con pinta de perroflauta, el ricitos (que iba de sobrado) empieza a hablar:

[…]

– ¿Que elementos tiene que tener una película?

– A ver, pues… los actores…

– Claro, eso es fundamental…

– ¡Ah, ya sé! La historia…

– Por supuesto, una historia es el argumento que la película nos quiere contar.

[…]

Vamos a ver, ricitos gilipoyas. ¿Tu crees que eso es una aclaración? ¿Tu crees que si un niño no sabe lo que es una historia, va a saber lo que es un argumento? Venga machote, no me toques los cojones. De todas formas, ricitos, se que tu no eres el culpable. Tu serás un chaval muy simpático que, no sé, habrás estudiado arte dramático, tendrás un curso de clown, y yo que sé, dos años de malabares con bolos, y no tienes la culpa de lo que esos guionistas “expertos” te escriben para que repitas.

Y es que pensemos un momento: antes (y me refiero a después de la era paquito, desagradabilísimo 1º, cuando sólo estaba la primera y la segunda 12 horas), no había tantos canales de tv, ni tanta prensa, webs, etc, entonces los contenidos eran mas cuidados. No se, acordaos (como hacemos todos en este caso) de “La bola de cristal”. Puro estímulo mental. Ahora los buenos guionistas, los creativos, están o en paro por tener ideas frescas (a no ser que tengan un golpe de suerte como los magníficos chanantes y den el salto) o creando campañas de publicidad por las que ganan una pasta. Que uno puede ser creativo, pero tiene que comer.

¿No molaría menos mierda en la tele, no hablo ya sólo de programas del corazón, que también, hablo de galas y operaciones triunfo y mierdas de esas, que cuestan UNA AUTÉNTICA PASTA e invertir esos dineros en buenos creadores, gente que nos alimente intelectualmente? Actualmente a los niños les echamos “pienso”, como a las bestias, para tenerlos embobados frente al televisor y que lo único en claro que saquen sea “Papá, necesito un puto Bayblade”.

Ahora la calidad no importa, lo que importa es que deje pasta. Que compren los muñecos, las patatas fritas, joder, que compren mierda en lata si se vé que se va a poder vender. No, que no piensen por si mismos, vamos a joder a los infantes llenándoles la cabeza de mierda yanki, a enseñarles una visión distorsionada de una sociedad en la que cuando a un tio le entra el aberrunto, pilla dos pistolas en el super en un mes y hace una masacre, mientras nosotros tenemos en pantalla a una actriz anoréxica interpretando a una saludable (¿?) colegiala cuyo principal problema es cualquier gilipoyez. No dejemos que los niños puedan formarse una idea propia, démosle una prefabricada, aséptica y perfectamente diseñada para que así sean la mano de obra sin cerebro del futuro.

Porque claro, si piensan, sale caro. Y es peligroso. Una vez le oí a Julio Anguita decir que un pueblo que no lucha no es pueblo, es muchedumbre. Yo añadiría que una infancia que no piensa no es futuro, es rebaño.

Sata_Nick, el muerto redivivo.

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2 comentarios en “Subnormalizando niños

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