“Las aventuras de Beremundo Filorte” Capítulo 2º sin ánimo de lucro

– ¡No lo mientes! – Dijo el otro.

– ¡Pero es que es un….! – respondió Beremundo

– ¡Pero no lo digas! Todo el mundo sabe que aquel que lo nombra, cae en sus redes bajo el influjo del tenebre chochezno mantecón.

– ¡El chochezno mantecón! ¡El chochezno mantecón! – gritaban a coro los mangurrianes amigos de Beremundo, los miembros de su tripulación, incluso las personas que por allí pasaban – ¡El chochezno mantecón! ¡Que unos dias babea y otros no!

En las ventanas se asomaban los ociosos, todos gritaban

– ¡El chochezno mantecón! ¡Que cuando llueve cae un chaparrón! ¡El chochezno mantecón! ¡Que si te caes te hace un chichón! ¡El chochezno mantecón! ¡Que si comes chorizo se repite un montón!

Salían de todas partes, de entre los soportales, de entre los insoportales, todos gritaban:

– ¡El chochezno mantecón! ¡Que cuando se agacha se le ve el elástico del fajón! ¡El chochezno mantecón! ¡Que cuando se acerca huele a mojón!

Y salió el barbero y dijo

– Barbería Fresnedillo, cortamos la oreja y el flequillo. Barbería Fresnedillo, cortamos la patilla y el frenillo.

Y dijo Beremundo, a voz en grito

– ¿Tu no eres Judi Garland?

– No, soy tu madre

Y le dió una colleja.

Y viendo Beremundo que la gente que le miraba le veía, dijo a sus congéneres

– ¡Al turrón!

Y todos corrieron hacia el barco, que se hallaba atracado por un par de tunantes, pues cantaban clavelitos y daban saltos.

En un par de minutos los tunantes se hallaban en el suelo, apalizados por la tripulación.

– …velito…. velito… velito de mi corazooooo…. – murmuraban entre sollozos.

– Mira, el de la bandurria aún respira.

– Dejadles, que yo les daré posada – era la madre de Beremundo, que venía cabalgando su pestilencia cual jinete del apocalipsis – y no sólo posadas, les daré posaderas.

Ante tal perspectiva, Beremundo embarcó, incapaz de soportar la imagen de su madre lamiendo tunantes sobre el suelo, mientras se metía a algunos en la entreteta que los franceses llaman escote, que es un papel larguísimo.

– ¿Hacia donde vamos, Capitán?

– Vamos hacia…. hacia….

Final del 2º capítulo

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2 comentarios en ““Las aventuras de Beremundo Filorte” Capítulo 2º sin ánimo de lucro

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