Nunca es tarde si se llega antes: Capítulo 4+1

En el suelo había una pelusa del tamaño de un euro. Sobre la pelusa, reposaba un tope de goma, y sobre el tope, una barra metálica que ascendía hasta introducirse en un cilindro. El cilindro estaba atornillado a un tablero de aglomerado con viruta vista. Cubriendo el tablero había un mantel a cuadros rojos y blancos y encima del mantel había unos platos descacarillados, y por fín, encima de los platos, dos bocadillos de zurrapa con manteca colorá, de los que Gómez y Angelote daban buena cuenta acompañándolos de una cerveza cada uno.

– Pfrof prfof prof – dijo Gómez, mientras Angelote daba otro bocado a su bocadillo.

– Brof furf brog – respondió este, mientras las migas saltaban de un lado a otro de la mesa, aterrizando en el bocadillo ajeno o en la cerveza, mientras que otras partículas de pan volaban directamente hacia la cara del otro, quedándose pegadas por la parte en la que estaban untadas con el grasiento producto.

Durante unos minutos, el diálogo se prolongó (que es un salchichón buenísimo), pero no fue hasta que no se terminaron los bocadillos que empezaron a entenderse.

– Yo creo que deberíamos empezar por visitar el apartamento del Mazas, a ver que encontramos.

– Yo no estoy tan seguro de que el Mazas tuviese un apartamento en la ciudad…

– ¿Adosado?

– No.

– ¿Dúplex?

– No, es un Casio, pero da el pego ¿eh?

– ¿Casio?

– Ha sio niña, tiene ya cuatro años, le vamos a poner gafas.

– Que nombre mas feo.

– Y el chiste, manido.

– Por el culo te la hinco.

La camarera se acercó a la mesa, portando la cuenta y un par de palanganas con agua y toallas.

– Aquí teneis, para que os laveis la cara de las migas.

– Gracias, Conchi.

– Me llamo María.

– ¿Y juegas todos los dias?

– Sí, yo juego todos los dias, yo tengo mi pompom…. pompom… pompom… pompom…yo tengo mi pompom… – cantaba la camarera mientras se alejaba meneando la cabeza.

Angelote se puso tenso, y señalando por la ventana, exxxxclamó (así con seis o siete “X”):

– ¡¡¡ Mire !!! ¡¡¡ Allí, Sean Connery !!! ¡¡¡ Nos está observando !!!

– No Angelote, ¿no ves que es un cartón?

– ¡¡¡ No, detrás del cartón !!!

Ciertamente, una figura se agazapaba detrás del cartón promocional de “007: El mañana es cansino”, mientras tomaba fotos con una cámara de fotos, que le daba mejores resultados que el cántaro que usaba antes.

– Ese tipo me suena, Angelote…

– Si hombre, si ha hecho un huevo de películas…

– No coño, el que se agazapa.

– Acerquémonos sigilosamente, a ver si podemos ver bien quien es.

Salieron del bar, y para disimular, iban diciendo a la gente

– Soy fontanero señora ¿eh? FON-TA-NE-RO

Mientras el otro decía

– Yo no soy policía ¿eh? Soy butanero. BU-TA-NERO

– Angelote, te ha faltado un guión. – apostilló Gómez.

– Cachis… – susurró Angelote – espero que no nos eche abajo toda la operación…

Pero fue que no. El fotógrafo seguía agazapado detrás del cartón de Sean Connery cuando llegaron a este. Angelote fue por la diestra mientras Gómez se fue por la siniestra, pero al ver que la siniestra, que estaba buenísima, iba con un novio jevimetal de 2×2, se dio la vuelta y fue por el otro lado del cartón a por el misterioso observador.

– ¡¡¡ Quieto parao los caballos pafuera !!! – gritó Angelote, apuntando al espía agazapado con un servilletero de Estrella Down, su cerveza monger.

– ¡¡¡ Alto, alto, alto bajo cabe con contra desde !!! – gritó Gómez, a su vez, apuntando al espía con una gomilla estirada.

– ¡¡¡ Yo no maldigo mi suerte, porque man tocao los cupones !!! – dijo el espía, mientras levantaba las manos y dejaba al aire dos sobacos con mas pelo que un gato revolcao.

– ¿Que hacías fotografiándonos? – gritó Angelote, mientras acercaba peligrosamente el servilletero a las pestañas del espía.

– ¡Piedad, piedad! – sollozaba este

– ¿Qué? – dijo Piedad desde un balcón.

– No, nada, que igual estos señores me matan y no voy a cenar.

– ¡Tu con tal de no comer con mi madre, lo que sea, ya hablaremos!

– ¡No te vayas por las ramas, escoria! – espetó Gómez unas sardinas – ¡Respóndenos! ¡Y no te vayas por las ramas, que el arbol es muy chiquitillo y te vas a caer!

– Vale, vale, me rindo – dijo el espía, mientras bajaba del naranjo – llevadme a un sitio seguro y os lo contaré todo.

– Angelote – dijo Gómez, mientras se guardaba la gomilla en el cinturón – trae el coche patrulla.  Voy a hacer hablar a este desecho aunque tenga que sacarle las almorranas por las fosas nasales.

– Que duro eres, Gómez.

– Sí, me lo dicen mucho. Ahora ve por el coche.

Mientras Angelote andaba calle abajo, Gómez se giró hacia el espía y le preguntó:

– Su cara me suena, amigo.

– No me extraña, la cogieron de molde para una careta.

– No quiere colaborar ¿eh? Veremos cuan valiente es cuando empiece a usar a Marietta.

El espía se convirtió en detenido porque se quedó congelado del mismo susto.

– ¿Marietta? ¿Q…q…quien es Marietta?

– Esta es Marietta – dijo Gómez, sacando del bolsillo una tirita usada. – Marietta lleva conmigo veinticinco años. No se que coño le hicieron a esta tirita que aun despues de tantos años sirviendo a la ley, sigue arrancando pelillos cuando se la quito de un tirón a alguien.

Una flatulencia sorda se empezaba a escapar entre las nalgas del detenido, mientras observaba impávido al detective. 

– ¿Que? ¿Que dices, Marietta? – Gómez se acercó la tirita al oido -¿Que quieres conocerle? Vale, Marietta, ahora mismo…

El detective acercaba la tirita al pecho del espía, que ostentaba una pelambre ostentosa.

– Ya verás… Marietta nunca falla… – susurró Gómez.

– ¡No, no! ¡Hablaré! ¡Trabajo para Jose Mayte Nan…

El sonido de un disparo cruzó el aire, y cosas de la vida, la bala también. En el pecho del espía se abrió una flor de sangre que salpicó la cara de Gómez. Este se giró, sólo para ver como dos sujetos, sujetos entre ellos por una guita, con las caras cubiertas con caretas (que por cierto, estaban hechas con el molde de la cara del espía muerto), huían en una Mobilette Cady de escape libre, mucho mas silenciosa, donde va a parar.

– ¡Mierda, no escapareis! – gritó Gómez, y salió corriendo detrás del ciclomotor mientras vaciaba el cargador de su arma reglamentaria, de manera que cuando tuvo una línea de disparo clara con los asesinos, no le quedaban balas porque las había ido tirando por el camino. Un niño se le quedó mirando, inquisitorio.

– ¿Y tu que miras niño? Es que si no, me pierdo.

Y tras decir esto, fue recogiendo las balas hasta llegar de nuevo junto al cadaver del espía con la cara de careta. Angelote ya estaba allí con el coche patrulla. Gómez se dirigió a el:

– Angelote, coge el coche patrulla y dáselo a Trulla, que lleva un rato esperando aquí.

– Toma Trulla, el coche, que es pa ti.

– Gracias Angelote. – dijo Trulla, recogiendo las llaves- Creo que he reconocido a uno de esos dos…

– ¿Sí? ¿Quién es?

– Ese que está ahí muerto. Tiene la misma cara. – aseveró Trulla, mientras se sacaba un moco con el piercing de la lengua.

Angelote y Gómez se miraron con cara de estupefacción, o facciones estupendas.

– Vale Trulla, vale… anda llévate el coche ya…

Cuando Trulla húbose ido, no sin antes sacarse la cera de la oreja con la uña del dedo meñique, que quedó como untada de mantequilla de cacahuete, pero era cerilla como ya he dicho, Gómez y Angelote se encaminaron calle abajo, dejando el fiambre abandonado en la acera.

– Angelote, antes de morir ese desgraciado me dijo algo de Jose Mayte Nan…

– ¿Jose Mayte Nan?

– Nan algo, no le dio tiempo de terminar, le dieron el pasaporte antes.

– No caigo quien puede ser, Gómez.

Este se detuvo en medio de la calle, buscando una inspiración, buscando una señal.

– Este asunto cada vez me gusta menos, Angelote. No tenemos absolutamente nada, sólo un par de fiambres y un nombre incompleto.

Un autobús de línea pasó por delante de los detectives. En el costado llevaba la publicidad de un espectáculo que hacía gira por la ciudad.

“El Show de Jose Mayte Nansesino. Mago y contorsionista transexual.”

– Angelote – dijo Gómez, mientras sacaba el paquete de la chaqueta y se encendía uno – ¿te apetece ir al teatro esta noche? – Tras lo que tiró el chicle quemado y buscó el paquete de tabaco.

CHA-CHAAAAN del capítulo 4+1

[Epílogo]

La puerta del balcón se abrió. La mujer asomó su cuerpo y observó la calle.

– Míralo, ahí muerto, ya se ha salido con la suya. ¡¡¡ Mamaaaaaaa !!! ¡¡¡ Pon un cubierto menoooooos!!!

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5 comentarios en “Nunca es tarde si se llega antes: Capítulo 4+1

  1. mapashito

    Tenía que ser mago y contorsionista transexual? No podía ser el que vende pipas del elefante gay? 😄 XD. Espero ver pronto a Angelote en imágenes!! Fantástico de limón tío!

  2. Angelote el problema que tiene es que rompe las cámaras de feo, fíjate como será, que a las cámara digitales les vela la tarjeta de memoria. Le hizo una caricatura un bizco con párkinson y salió guapo.

    No te digo más.

    Bueno sí.

    Más.

  3. Juan Morgan

    Ja, ja, ja… madre mía…de repelente me he visto leyendo y despollándome aquí sólo. Espero que cuando se edite la historia completa en pasta dura colgate (o signal, me da igual), pueda adquirir gratuítamente un ejemplar dedicado (a mí, claro) por el artista (claro)

    sigo esperando capítulos…

  4. No te preocupes, que como dice el refrán, el que mucho espera se aburre un huevo, así que en cuanto esto salga editado en pasta dura, porque lo vamos a editar impreso en macarrones sin hervir, te mandaré un plato.

    Por cierto, McKlain ¡Que bló ma guapo tenemo güan!

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