Thortamon, tierra ignota: Capítulo palito palito palito

(Ojo: contenido ALTAMENTE ESCATOLÓGICO, incluso y/o para echarlo por las cañerías) 

A muchas miles de cabezas de Troll de allí, que es como se medían las distancias en Thortamon, Peligo se lavaba los pies, cansados y magullados tras estar todo el día pastoreando las cabras. Las postillas cubrían el empeine mientras que las plantas eran un abrupto mapa de llagas, burbujas de pus y durezas. Sin embargo, al echar los pies en agua, se quedaba tan agustito y se le calmaba el dolor. Justo cuando estaba secándose los pies, llamaron a la puerta de la cabaña.

Abrió la puerta y encontró una figura humana, alta, de unas cuatro lenguas de sapo asesino de alto (una cabeza de Troll equivalía a diez lenguas de sapo asesino, mas o menos) y otras tres lenguas de ancho. Sus abultados músculos estaban todavía tensos tras alguna pelea, y el sudor y la sangre chorreaban por cada uno de sus recovecos musculares. En su mano derecha portaba un hacha de doble filo con una inscripción rúnica, mientras que en su mano izquierda sostenía un abollado escudo de cuero tachonado. Por más ropa, llevaba un tanga de piel alrededor de la cintura, sólo que le faltaba la piel, por lo que solo llevaba la tirilla, dejando al descubierto la razón de que a la etnia del extranjero se la llamase “pueblo bárbaro”.

– ¡Brufghs! – dijo Peligo, que en la lengua cabral significa “Bienvenido extranjero a mi humilde morada”

– ¡APARTA, ESCORIA! – dijo el extranjero, que en lengua bárbara significa exactamente eso mismo.

El extranjero recorrió con la mirada la habitación, hasta reparar en el lebrillo que estaba en el suelo.

– ¡Agua! ¡Por fin!

Y sin hacer caso a los gritos de Peligo (que total, no se le entendía una mierda), asió con ambas manos de asir los laterales asideros del lebrillo, y así asido, así se lo hemos contado, se lo empezó a beber.

Peligo, bajo todo su pelo roñoso, empezó a cambiar de color por el asco y la repugnancia que aquello le sugería. Mientras, el extranjero seguía tragando largos tragos de aquella cosa a la que llamar agua sería un insulto a la madre naturaleza.

Cuando el extranjero llevaba bebidos mas o menos una vegija de vaca verde (doce vegijas de vaca verde son mas o menos un buche de dragón enano), se apartó el lebrillo y murmuró…

– Es la primera vez que tengo que mascar el agua… pero está buena, sabe a pollo estepario…

Peligo mientras tanto, vomitaba copiosamente en un cubo, fuera de la casa. Y eso que Peligo, por su naturaleza extraordinaria, era extraordinariamente flexible y capaz de lamerse el ano con la lengua.

Y solía hacerlo.

Le daba gustillo al muchacho, que le vamos a hacer.

Cuando acabó de vomitar, peligo se quedó consternado, mirando el fondo del cubo, en el que había un trozo de algo que no recordaba haber comido. Justo cuando levantaba la cabeza hacia el cielo, mientras trataba de controlar la aversión hacia el contenido del cubo y hacia si mismo por ser capaz de crear aquella masa informe de papilla de inmundicia, el extranjero salió de la casa.

– ¡Pequeño trozo de carne peluda, aparta! – dijo pateando a Peligo en mitad de la espalda – ¿Que diablos tienes ahí?

El extranjero cogió el cubo y exploró el interior.

– ¡Por Grumchka!* ¡Es el mejor guiso de estómago de cabra que he visto nunca! ¡Huele como el que hacía mi madre allá en Plenswok! ¡Y encima calentito!

Y con el cubo en la mano y una sonrisa en la cara, el extranjero entró en la casa y cerró la puerta tras de sí. Peligo yacía en el suelo, pensativo, tácito, alicaido, triste y depresivo. ¿Que razón tenía seguir allí? Seguramente el perturbado bárbaro que se dedicaba a deglutir sus restos corporales le matase por pura diversión cuando acabase su ya digerido anteriormente almuerzo. Peligo miró en derredor y vió que todo lo que le pertenecía ya no tenía sentido, que la pureza de aquella montaña había sido violada y fornicada por la estulticie, el hambre voraz y la falta de escrúpulos de un bárbaro asesino. Ya jamás podría mirar un lebrillo con los mismos ojos, ni un cubo, ni siquiera su casa. Descubrió que en su interior se despertaba una necesidad imperiosa de huir de allí, un sentimiento que le decía que a partir de aquel momento era un paria de la tierra (en pie famélica legión).

Peligo se puso de pié.

Peligo había tomado una decisión.

Peligo dio la espalda a su casa, a sus cabras, a su vida.

Peligo comenzó a caminar.

Peligo pisó una boñiga.

Peligo se sentó en una piedra para limpiarse con una hoja ancha y un palito para sacar la boñiga de los plieges de la planta de su pie.

Cuando acabó, Peligo se puso en pie.

Peligo dio la espalda a su casa, a sus cabras, a su… bueno basta.

Total, que Peligo se piró de allí.

Peligo estaba a varias cabezas de Troll cuando el dragón negro aterrizó frente a la casa, para luego arrasarla con su aliento de fuego blanco.

* Grumchka: Dios bárbaro de la muerte, la sangre y los tirones de pelos del sobaco. Se le rinde culto mayoritariamente entre los pueblos bárbaros sobre todo porque sus doctrinas incluyen la fornicación desmedida, la poligamia, el asesinato con o sin sentido, el consumo de alcohol y sustancias diversas en cantidades indecentes y practicamente, todo lo que esperas que haga un bárbaro sin modal ni educación. En su encarnación en el plano físico, adopta la forma de un poste de madera con un cartel pegado que dice “Se dan clases de inglés. Profesor nativo. Precios económicos” y tiene debajo virutillas de papel con nueve números escritos en cada uno.

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9 comentarios en “Thortamon, tierra ignota: Capítulo palito palito palito

  1. Creo que este capitulo ha marcado un hito en este nuestro blog comunal. Nunca antes se escribió algo tan guarro en el sentido mas guarro del termino.

    Y miedo me dá. Miedo me dá porque se que puedes ir mas allá en cuanto a escatologia XD

  2. ittoogami

    Joder acabo de comer y no tengo otra cosa que hacer que leer el “bello” relato. Diooooos.
    Pero hay una questión insondable, que ha hecho que mi estómago aguantara….
    ¿Un buche de dragón enano es más o menos que 5 melenas de elfo gayer? 😛

  3. mapashito

    Después de leerlo todo, me queda una duda: ¿El pueblo bárbaro se llama así porque lleva barba? o por el contrario hoy he comido pescado y me huele el coño a choto.
    En tu lápida podría haber un letrero que pusiera al estilo groucho: Perdone que no me limpie, pero acaba de pisar un zurullo junto a mi tumba.
    En tu línea babot! Ma gustao taco, taco, tomato. Cuando reúnas muchos capítulos tendras palitos para hacerte una cabaña

  4. Tanto palo me ha recordao este temazo:

    Claro que más palos da el hambre, que se lo pregunten al artista.

    Por cierto, en el video se ve parte del Valle de Glunstack, del condado de Glonstick, en la provincia Glenstuck.

    O igual el orden no es ese, que siempre me lio con los pueblos ba-ba-ba, ba-ba-barós, que cantaban los beach boys, maricones de playa en español.

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