Mensaje timofónico. Capítulo patito (de goma)

Prísfudes se levantó. El pollo de goma ya no respiraba. Estaba inerte. Fue levantarse y entrarle unas ganas de cagar impresionantes. La barriga de Prísfudes era el Volcán Vesubio a punto de echar gusanitos y sugus de colores. Quizás hace 20 siglos los niños de la Antigua Roma los hubieran preferido antes que una inmensa cantidad de magma y cenizas. Lástima que el interruptor situado a la ladera del Vesubio estuviera conectado en Lava y no en Gusanitos y Sugus (gusanitae gusanitorum et sugum en latín).

El selector del Vesubio

El perrito quería sacar la lengua, tenía que echar troncos al aserradero, estaba a punto de salir el tren del túnel, tenía que dar lo mejor de sí mismo, debía hacer algo de lo que sólo se podía ocupar el mismo. Lo que hechó Prísfudes no fueron precisamente gusanitos Risi (jaja que risa. Y tú de que te ríes. Yo de nada, que tengo una cara de cateto y la boca tan grande que se me ven los gusanitos a través del envoltorio de plástico), sino una gran morterada que sepultó al pollo de goma y lo dejó mierdificado. El calor de la caca (que no, que no, que no soy gangoso) y el ambiente hostil consiguieron resucitar al pollo de goma. Prísfudes no se dio cuenta de ello hasta que miró hacia abajo y observó como la mierda empezaba a moverse sola. Claro, Prísifudes no recordaba haber cagado antes mierdas con patas ni haber comido ciempiés, por lo que aquello que se movía debía de estar debajo del excremento.

Una manita amarilla empezó a penetrar la excretación y salir al exterior, tras ella le siguió un saxofón tenor a cuya llave de octava estaba asida la otra mano. Poco a poco, una cabeza de pinchos salía de la pestosa materia. Era un pollo de goma raro, ya no tenía patas sino manitas, su color era ahora amarillo, e incluso ahora tenía un vestido rojo. Aquella nueva figura terminó de emerger del caldillo marrón humeante. ¡Dios mío!* ¡El pollo de goma se había convertido en Lisa Simpson tocando el saxofón por la boca del culo!. La mierda le sirvió de crisálida para eclosionar después en un personaje de Matt Groenning.

Lisa terminó de desperezarse y colocó la boquilla del saxo en todo su orto. Se quedó parada en postura arrancapapas a la espera de alguna señal. Prísfudes observaba todo el espectáculo con las manos en forma de cuenco y los ojos metidos en las manos. Pensó: ¡Mi mierda es un tesoro! Había descubierto que sus desechos le darían alguna que otra alegría. Pero debía ser cauto. No iba a tener mierda para siempre. Sobre todo porque no comía desde el año 4. Ahora era libre. Libre dentro de las cuatro paredes en la que estaba encerrado, es decir, cautivo con cerra por encima, pero libre.

Con tanta alegría encima no se le ocurrió otra cosa que marcarse un paso de Michael Jackson. Fue arrastrando sus pies por el suelo mientras iba avanzando hacia atrás. Iba tan contento que no se percató de la finitud de la sala donde se encontraba. Se tropezó con la puerta de madera número soldadito y se hincó el picaporte en toda la raja del codo. Terminó el baile agarrándose la huevada y señalando con la otra mano hacia el cielo mientras gritó un “uhhhhhhhh” al más puro estilo de José Luis Moreno. Ya que estaba allí intentó abrir la puerta pero estaba cerrada con pestillo. Alguién se había peído en la cerradura y no había manera de abrirla, el olor lo impedía. Pero Prísfudes, que había estudiado mucho, tanto que una vez consiguió hacerse las cartillas Michu y Rubio 3 del tirón, pensó, pensó y pensó. Observaba la habitación. La puerta. Una puerta de madera modelo Sisfunken comprada en el IKEA. En su parte superior tenía colgado el número soldadito hecho en aluminio plateado.

¡Eureka! gritó. Por detrás de la ventana que estaba junto a la puerta una voz le dijo que Eureka había salido a compar el pan. Prísfudes trató de abrir la persiana de la ventana con tanto ahínco que se quedó con la cuerda en la mano. Se la guardó y siguió con la ventana. Era una ventana tipo climalit. El espacio entre los dos cristales estaba lleno de agua. En él, tres peces de colores estaban estudiando solfeo mientras nadaban hacia arriba y hacia abajo de la ventana en la escala de Si bemol. – Estos suecos de IKEA lo aprovechan todo-, pensó para fuera Prísfudes mientras abría una de las hojas de la ventana. Metió la mano por fuera e intentó abrir la puerta desde el otro lado. A pesar de la distancia que separaba la ventana de la puerta su brazo se alargaba hasta llegar al picaporte. La puerta le lanzaba picotazos pero Prísfudes lo esquivaba. Al fín consiguió abrir la puerta. Nada más abrirse empezó a sonar la canción de Dragon Ball Z: Volando, volandooo, siempre arribaaaa…

Prísfudes se asomó por la puerta. Ésta daba a una dimensión de goma, un universo donde cada vez que se da un paso se emite un pitido estridente. Los perros son globos hinchados que caminan deshinchándose dando círculos y piruetas y cambian de dueño al ser hinchados de nuevo. Prísfudes metió poco a poco el brazo y se iba convirtiendo en caucho. No se lo pensó dos veces y se metió en aquella dimensión. Se convirtió en un Prísfudes de goma con una cadenita de llavero en el culo y con los brazos largos y elásticos como Boomer. Trató de buscar a otro pollo de goma, para suplir la pérdida de su querido amigo. Pero tristemente, allí los únicos que no eran de goma eran los pollos. Además eran gigantes y picoteaban todo lo que se encontraban. Por eso toda la dimensión estaba pinchada y fofa. Un pollo gigante se acercaba a él. Trató de esconderse detrás de un muro de piedra, de piedra de goma claro. El pollo pasó de largo y Prísfudes corrió asustado pitando a cada zancada hacia la puerta, pero esta se cerró con llave, pestillo y pestazo. El tema principal de Dragon Ball Z paró de sonar. Ahora estaba prisionero en un mundo gomoso del que quería salir como fuera.

Delfín del capítulo patito (de goma)
* Para los satánicos léase ¡Diablo mío!. Para los ateos léase ¡Monguer mío!

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10 comentarios en “Mensaje timofónico. Capítulo patito (de goma)

  1. mapashito

    Ya está centradita! Por lo menos la imagen está más centrada que yo. Alguien tenía que poner orden en el vestuario! Weno, pal capritúlo siguiente se esperan más sorpresitas de goma! Así que permanezcan atentos y no olviden flinsworizarse y supermonguerizarse!

  2. mapashito

    Te voy a desí una frase que todavía no ha disho naide: Quéee guaaaapo guaaaan!!! Mu shula la cabecera. no la había visto ante porque no había refrescao el Firefox! Mu perita pishita!

    Por cierto babiloniablues tengo 3 años y cuarto y 23 segundos PM. Y de beber me pones un bacardi con cola 😄

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