Las Aventuras de Beremundo Filorte. S02E02. “Guiris” (el capítulo mas largo jamás escrito en el que no ocurre nada relevante, 3ª parte)

Beremundo y su tripulación llegan a la ciudad inglesa de Wellsinfor Hamillton Brannaghaus, donde tienen un encuentro fortuito con un viejo conocido de Beremundo que les propone un viaje al Tibet, que al revés es Betti y acaba de cumplir su centenario.

3ª Parte

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-¿Que ha pasao Beremundo?. Recuerdo que estabamos hablando y de pronto lo vi todo negro, como Jimenez Losantos, que no se quién es, a todo esto…

-Nada hombre, que te ha dado una bajada de tension o algo… ¿Que tal el cuerpo?

-Me duele un poco la espalda y no se porqué. Aparte de eso me encuentro bien.

-Es que te caiste al suelo y claro… te darias un golpe… bueno, que ya han llegado los ingleses. Cuando quieras sube a cubierta, yo te tengo que dejar que estamos haciendo los ultimos preparativos para partir.

-Espera, Beremundo. Es que el rato este que he estado sumido en la negrura he tenido una especie de sueño y una idea me ronda la cabeza… ¿Vamos a pasar por Algeciras?

-Nos pilla de paso, podriamos hacer una parada allí si quieres.

-Jum… deja que te cuente…

Y tras el intercambio de secretitos nuestros amigos partieron hacia la aventura desde Wellsinfor Janfelnair Loquesea, que no recuerdo ahora y ando vago para mirarlo, y como quien no quiere la cosa pasaron los dias y andaban ya navegando por las costas de Lisboa, donde se oia el fado portugués y el enfado de los portugueses, porque estaban dejando las aguas hechas una cloaca.

-Mirad amigos, nos disparan salvas. ¿Sabrán acaso de nuestra importante empresa?.- dijo Younghusband, mientras se atusaba el bigote con un rastrillo de playa con dibujitos de Pocoyó™ (*).

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El susodicho. Los dibujitos
están por el otro lado

-Pues no sabria decirte, pero nos estan dando todo un recibimiento. A todo esto… ¿en las salvas se usan balas de las gordas, de esas negras y redondas?.- Preguntaba Beremundo.

-No creo yo, no…

-¡Shhiiiiiuuuuuuuuuuuuuuuuu! !Sploosh!

-¡Su puta madre! ¡A todo trapo, Filastro! !Que nos desgracian!

Y tras huir de allí siguieron, dia tras dia, dejando un rastro solido, liquido y gaseoso de detritus hasta llegar al puerto de Algeciras, de donde estuvieron a punto de echarlos a palos por el tufo que traian consigo.

-Contemplad amigos, Gibraltar.- Dijo F. Younghusband con lágrimas en los ojos.- La roca, el último reducto del imperio en esta tierra de gáznapiros. Altiva y majestuosa, contempla esta tierra decadente.

-A que le meto una mascá- Dijo Miguel Crúspidos, que era oriundo de Algeciras y orondo a la par.

-Contente hombre, que ya casi estamos.- Y Miguel se puso a construir un Roblock™(**), con gran dificultad, porque en aquellos años aun no habian piezas. -Bueno señores, ya que les veo añorantes… ¿que les pareceria una visita a Gibraltar Rock mientras que mis muchachos renuevan provisiones y adecentan el barco?. Que entre ustedes y el jorobado lo han dejado hecho una mierda, por cierto…- Y es que Igor no se habia bajado del mastil en todo el viaje y usaba las velas como retrete y papel higienico a un tiempo.

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La Dorada 3ª al salir de Wellsinfor y al llegar a Algeciras.

-Seria genial, Firolte. Hace muchos años que no visito Gibraltar, practicamente desde que aprendí español.

-Si que tiene que hacer años, si… pongámonos en marcha pues.

-¡Beremundo!- gritaba Barnasufio desde la cubierta.- Si vais a Gibraltar comprad tabletas de chocolate de esas gordas, que están muy buenas. Y algo de bebercio, que estamos secos.- pues, efectivamente, los guiris ya habian dado buena cuenta de todo el alcohol al tercer dia del viaje, y ahora andaban liados con el disolvente y la colonia.

-De acuerdo Carboneras. ¡Ámonos!.

Y se fueron dando un paseito de varios kilometros hasta Gibraltar, no sin que nada mas bajar del barco unos individuos de rostro enjuto y aspecto inquietante, que diria Iker, les ofreciesen sustancias privadoras empaquetadas en convenientes dosis para la realización de actividades diversas.

-Chocolatito bueno, chocolatito bueno, venga artista, que tu tienes cara de entender de esto. Chocolatito bueno.

Y asi durante cuarenta y cinco minutos, hasta que una pareja de la guardia civil los cogió por banda y los infló a todos a ostias. A los enjutos, claro, que Beremundo y compañia echaron a correr nada mas ver los tricornios. Y nunca mas se volvió a saber de los enjutos, y así nació la leyenda de los enjutos inquietantes, que será tratada en un próximo programa de Cuarto Milenio. O no, que con el misterio nunca se sabe.

Por el camino F. Younghusband no perdia la oportunidad de criticar todo lo que veia, como todos los guiris que vienen a España, tocandole los cojones a Miguel Crúspidos. Finalmente llegaron a la frontera de Gibraltar, donde unos bobbies que parecian sacados de una novela de cherlos-jolm les pidieron la documentacion para dejarles pasar.

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El amigo BoB

-Que vai, de vizita.- Dijo uno de los bobbies en inglés gibraltaroide.

-Ahí vamo, ahí vamo.- Replicaba F. Younghusband.

-Como vengai a liarla, que zepai, que aqui zomo to… ¡que e cashondeo vieho!. Enga, tirarle paentro.- el bobbie, que a partir de ahora llamaremos BoB, les iba entregando la documentación.

-Ah, la roca… me siento como en casa.- Younghusband se secaba una lagrimilla.

-¿Lo dices por los monos?.- Inquirió Beremundo.

-¡Nove! ¡Pó! ¡pó!.- gritaban por lo bajinis el Carapolla y sus compis.

-Tengamos la fiesta en paz, Firolte.- Y con esta frase no se volvieron a decir palabra durante el resto del paseo, tan solo sonidos guturales como “hin”, “hum” o “ha” acompañados de meneos de cabeza y gestos de manos. El Carapolla, en su linea, iba partiendo empedrados y farolas a escupitajos.

Tras las compras, de camino hacia la frontera, Beremundo vió una figura familiar tirada en un parque.

-¡Que me aspen! ¡Pero si es Pedrín, el alegre Grumete! ¡Pedrín!

-¿Está inconsciente o me lo parece a mi?- dijo Miguel con cara de extrañeza, que era la misma que tenia siempre.

-Es que tiene dieciseis años, a esa edad ya se sabe, eres un inconsciente.

-Ese chiste me suena.

-Si, pero es de hace taco de capitulos. Una broma recurrente de esas.

-Ah… ¿Y como ha llegado hasta aqui?

-Pues por falta de ideas.

-La broma no, el bulto este.

-Pues lo ultimo que supimos de él fue que unas piratas danesas se lo llevaron. Bueno, se llevaron nuestro barco y este estaba dentro, tal que asi, tirao en la cubierta. Hasta tenia el charco de babas en la cara y todo.

-¡Ha!.- gruñó F. Younghusband acompañandolo de un aleteo de bigote, como alegrandose del robo el hijoputa.

-Bueno, como pesa poco me lo puedo echar a la espalda, pero a ver como pasamos la frontera.

-Espera, espera… ahí, en la puerta de aquella tienda, tirado en el suelo hay un saco grande… ¡qué casualidad!. Si lo metes dentro no te harán preguntas.

-Si que es casualidad si… a veces me pregunto si nuestro destino está escrito o alguien lo va improvisando sobre la marcha…

-Quien sabe, amigo, quien sabe…

Y grumete a la espalda y cargados de bebidas espirituosas y enormes tabletas de chocolate tamaño guardaespaldas pikolín®, se dirigieron hacia la frontera española, que estaba custodiada por una pareja de tricornios con un guardia civil debajo cada uno.

-Buenas tardes.

-Nastardes. ¿Documentación?

-Aqui tiene.

-¿Algo que declarar?

-Este saco de papas de cincuenta kilos y unas botellitas y tabletas de chocolate. Vamos, lo normal.

-Tabletas de las gordas ¿no?.

-Si señor.

-Están buenisimas las tabletas esas. Pues nada, todo en orden. Pasen.

Y Beremundo y Miguel cruzaron la frontera.

-A ver, documentación.

-Tome usted, señor de verde.

-¿Sois ingleses los cinco?.

-Británicos, para mas señas.

-No podeis pasar.

-¿Como?

-Que no podeis pasar.

-Pero oiga señor, si hemos entrado hace un rato…

-Que no podeis pasar. Que esta es la frontera española y solo entran españoles por mis cojones. ¡Que os largueis de aqui o me lio a tiros! ¿Me entiendes o te hago un croquis?.

-¡Pero esto es un ultraje! ¡Yo pago mis impuestos! ¡Soy ciudadano británico! ¡Y estos tambien, a pesar de lo feos que son!

-¡Yo me cago en la ostia…!- Y sin mediar palabra el señor del tricornio la emprendió a tiros con Francis Younghusband y sus muchachos, que huyeron hacia el monte a reunirse con sus parientes mas cercanos. Desde el otro lado de la frontera Beremundo y Crúspidos se descojonaban de lo lindo.

Tienes la cara regular…
La cara de los civiles al ver acercarse a los guiris.

-No me puedo creer que haya funcionado, Miguel…

-Es tal y como lo vi en mi ensoñación. Bueno, quitando el detalle de que en el sueño yo le metia una ostia al bigotes que le daba la vuelta a la cara.

-No veas como las gasta el pollo de la aduana.

-Le llaman el Sargento de Hierro, no te digo más.

-Si que es duro el tio.

-No, pero es que nació en la isla de El Hierro. La mala leche la heredó de su madre, que se salió de monja para irse con su padre, que era cochero. Ya sabes que los cocheros siempre andan muy quemados. La crisis del sector, dicen.

-Vaya herencia… bueno, aqui tengo lo que te corresponde.- se desenrroscó la gorra y le dió su parte a Miguel. – Creo que con esto nos vamos a ir de aventura por ahi. ¿Tu que vas a hacer?.

-Mmmm… creo que me voy a volver a casa una temporada, que con esto puedo comprar medio pueblo.

-Pues nada Miguel, que te vaya bien. A mis brazos, hombre…

-Venga Beremundo, recuerdos a la familia…

-Oye Miguel, me estas tocando el culo…

-Perdona hombre, la emoción…

Beremundo dejó atrás a Miguel lamentando no haberle pedido el telefono. Conforme se acercaba de vuelta al puerto, vió como una turba se arremolinaba en forma de individuos turbados en torno a La Dorada 3ª, profiriendo gritos e insultos y tirando piedras.

-¿Pero que pasa aqui?

-¡Que esto no hay quien lo aguante hombre! ¡Les dijimos que dejaran de ensuciarlo todo y no han hecho caso! ¡Ahora se ha corrido la voz y nadie quiere acercarse al puerto ni por tierra ni por mar! ¡Es la ruina!

-De esta no salimos.- Pensó Beremundo para sus adentros, por lo que oyó su voz con reverberación, como en la tele. -¡Dejen paso!.- La situación le habia soltado el vientre.

-¡Capitán, vayámonos de aqui que nos matan!

-¡Vamos, vamos!. Yo ahora vuelvo, que tengo que hacer unos menesteres intestinales. ¡Carboneras! Ahí tienes el chocolate y la bebida.- Y dicho esto, Beremundo se fue a cagar.

-Joer, ¿pero cuanto ha comprado este hombre?.- Cual seria su sorpresa al abrir el saco y ver a Pedrín inconsciente.

-¡Dios mio! ¡Ha comprado a un ser humano! ¡El capitán es un canibal!- dijo cayendo al suelo y alejandose del saco a rastras, como hacen los que huyen de un asesino en las peliculas.

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Pedrín en el saco de papas.

-¡Un momento!- Dijo Anastacio Tralarí.- Reconozco ese olor a sobaquillo… sniff… sniff… no me cabe duda, ¡se trata de Pedrín!.

-Coño, pues es verdad… ¿donde lo habrá encontrado?.- murmuraban todos.

-Echadle agua a ver si se… – A Barnasufio Carboneras no le dio tiempo a terminar la frase, le cayó el agua encima antes.- Apuntad mejor, desgraciados…

-Hey tios…- Pedrín empezó a reaccionar.- ¿Llevo mucho tiempo dormido?

-¿No te acuerdas de las danesas ni de nada?

-Yo recuerdo que ibamos a partir y de pronto lo vi todo negro…

-Pero eso fue en el Episodio III Apendice 6, hace meses…

-Nove, peazo siesta me he pegao entonces caniho…

-¡Anda que no vales pa ná!.- Y Anastacio le propinó una castaña con su bastón que devolvió a Pedrín a su estado natural.

Beremundo volvia del excusado con un trozo de papel higienico en la suela del zapato y ajustandose los pantalones.

-No os lo vais a creer, me lo encontré en Gibraltar. ¿Se ha despertado?

-Ha tenido un momento de lucidez, como en “Despertares”. Parece que ha estado asi desde que partimos a la aventura hace meses.

-Bueno, ponedlo por ahi que no estorbe…

-Capitan, si me permite…- Era Fulcio Trastábire Lerruá, encargado de la limpieza del navio y uno de los que menos trabajaban, ya que habia dado por imposible su tarea. Fulcio era natural de Marsella y siempre llevaba una camiseta blanca impoluta, muñequeras de cuero y una cegadora calva.

-Dime, Fulcio, hijo mido.

-Creo que tenemos un serio problema.- dijo señalando hacia arriba, momento en el cual le cayó una boñiga en su calva refulgente.

-Ya veo ya… un poco desagradable el tema, ¿no?

-Ya le digo.- replicó mientras se sacaba brillo a la calva, que parecia no haber sufrido el impacto mojonil hacia escasos segundos.- O nos quitamos a eso de encima o nos va a seguir lloviendo mierda en cada puerto que paremos. Literal y figuradamente.

-Dejame que piense…- Beremundo se puso a hacer la croqueta por la cubierta mientras aun les llovia alguna que otra piedra desde el ya lejano muelle del puerto.

-¡Me cago en San Eutimio Incólume! ¡Esto está todo lleno de piedras y no hay quien haga la croqueta en paz!.- gritaba exasperado.- ¡Un momento…!- todos miraban a Beremundo mientras fumaba de su pipa con la vista perdida en el horizonte.

-¡Vaya mierda de tabaco me han vendido en Gibraltar, cojones!.

-Pensaba que habia tenido una idea.- se cuchicheaba entre la tripulación.

-Lo de este hombre no tiene nombre…- murmuraban.

-Si que lo tiene, pero queda feo decirlo…- marmuraban, por aquello de estar rodeados de agua.

-Vale, ya lo tengo. Lo primero me recogeis todas las piedras y las meteis en el saco que he traido. Filastro, rumbo al puerto de Gibraltar.

-Susordene mi Capitáng.- Cancanillas degustaba una extraña bebida naranja.

-¡Igor! ¿Que tal por ahí arriba?- Beremundo se dirigia al huesped convertido en incomodidad higiénica.

-¡Muy bien, gracias!- replicó acompañando la frase de un cuesco.- ¡Veo que hemos partido sin el señor Younghusband!.

-¡No se preocupe usted, nos vamos a encontrar con ellos en Gibraltar!

-¡Ah, perfecto! ¡Ahora si me disculpa tengo que ir al baño!- Y sin más se bajó los pantalones.

-¡Todo el mundo a cubierto!

Beremundo observaba la cubierta desde detrás de unas cajas, acompañado de unos cuantos de sus hombres.- Curioso… fijaos, aquel punto de la cubierta, junto al balancín con forma de caballito de madera, es el único que está limpio. Se vé que ahí no llegan las majadas…

-Que observador es usted, capitán.

-De lo que no tengo idea es de donde ha salido el balancin ese, pero me viene perfecto. Y que colores mas bonitos tiene, todo hay que decirlo.

balancin.jpg

-¡Capitán, ya vamos llegando a puerto!

-Estupendo. Coged el saco de piedras y ponedlo cerca del caballito y atentos a mis ordenes. ¡Filastro, echa el ancla!

Igor se extrañaba de la maniobra del ancla, cuando aun no habian atracado.

-¡Ahora, apredead al chirobao! ¡Los muertos del que no le de!

No hizo falta decír mas. La tripulación, con ansias de venganza, se entregó a la tarea en cuerpo y alma. Lastima que la agilidad de Igor y la mala punteria de la mayoria hacia dificil rozarle siquiera.

-¡Ueeeeeeeeeeeeeeeoo!

-¡Hijoputas! ¡Que me vais a dar!

-¡De eso se trata, tio asqueroso!

Nadie habia notado la ausencia de Fulcio Trastábire, mayormente porque se presentó hace unos parrafos. Fulcio habia ido a buscar su guante de precisión para tirar piedras. Una autentica obra de arte en cuero, con los dedos al descubierto y con refuerzos en la palma-palmilla. Totalmente centrado en su objetivo se acercó al saco. Sin mirar y como inspirado por una mano divina sacó una piedra perfecta, refulgente. La miró durante un segundo, la besó y se dispuso a lanzarla.

-Esta lleva tu nombre, letrina con patas.

En efecto, en la piedra ponia Ignacio Gabriel Ortiz Remolledo en letra Frutiger 65 negrita y cuerpo 16 puntos. Fulcio ni lo habia visto.

-¡Coherla ahí!

La piedra salió de la mano de Fulcio describiendo una trayectoria perfecta, porque la piedra además de refulgir hablaba en una prosa exquisita. Igor no la vió venir, pero se quedó maravillado al oirla.

¡Clonk!

-¡Tomaaaaaaaaaaaaaaaaaa!

Igor empezó a tambalearse recorriendo la verga del mastil hasta caer hacia nuestros amigos.

-¡Ahora, apartaos!

La siniestra figura cayó encima del balancin de caballito, llevando el muelle de la base hasta su máxima torsión. De un quéjido, el muelle lo lanzó rumbo al puerto de Gibraltar.

-¡Ahí va un regalo para el Imperio!.- Beremundo se regocijaba, acompañado de los vítores de la tripulación. – Dos planes que salen bien en un dia. Si es que tengo un arte que no es normal, ya me lo decia mi madre.

-A todo esto capitán… ¿Que ha pasado con los ingleses?

-Nada, que me he cobrado una vieja deuda. Algún dia os contaré. Volvemos a ir a nuestro aire amigos, a la aventura.

-Está bien esto de la aventura, pero podriamos tomarnos un descansito, digo yo.- reflexionaba Carboneras mientras preparaba unas natillas dadonde, listas para compartir.

-Estoy de acuerdo. ¡Filastro, rumbo a las Islas Canarias!. Nos vamos a fundir la paga de los guiris en juergas y borracheras.

-¡Viva el capitán!

-¡Viva!

-Ahora, como nos vuelvan a mangar el barco os mato a pellizcos a todos.

Llevaban ya unos dias de camino rumbo a las islas cuando el tiempo empezó a ponerse desagradable. Nubes negras como el sobaco de un perroflauta se atisbaban en lontananza, mientras que la noche, mas negra aún, caia sobre sus cabezas. Y es que si la noche fuese blanca sería de dia, y el dia seguramente seria negro, y esto sería un lio del cagarse.

-Madre mía la que se está preparando.- Cancanillas se calaba el gorro de lana hasta las orejas.

-Quiero a todo el mundo en su sitio, y los que no tengan nada que hacer en cubierta que se vayan a sus camarotes. Avisa a…- Beremundo no pudo terminar la frase.

-¡GENSANTA!

Lo que de lejos parecia una tormenta no era tal. Una brecha en el tejido mismo del espacio-tiempo, con forma de remolino y con gran aparato eléctrico, se acercaba hacia ellos.

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Una rotura en el continuo espacio-tiempo.
Aunque tambien podria ser un ojete o un desagüe.

-Es el fin.

-No amigos, esto es solo el principio.- Beremundo dijo estas palabras mientras una luz blanca y cegadora bañaba cada rincón de La Dorada 3ª y él buscaba a tientas el camino del retrete, ya que le había entrado una cagalera de aquí te espero.

S02E02. “Guiris” (el capítulo mas largo jamás escrito
en el que no ocurre nada relevante, 3ª parte).

Fin.

——————————-

(*) Pocoyo: serie que recomendamos desde aqui a padres con dos dedos de frente y frikis en general.

Pocoyo
Pocoyo, que grande, amigos.

 

(**) El chiste del tente es longevo y está derivado de una mítica obra de Sata_Nick.

Roblock
Esto es un Roblock de Tente, por si
hay algún despistado leyendo.

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11 comentarios en “Las Aventuras de Beremundo Filorte. S02E02. “Guiris” (el capítulo mas largo jamás escrito en el que no ocurre nada relevante, 3ª parte)

  1. mapashito

    Osú, te has quedao a gusto compañero XD. Muy bueno, grandes detalles por doquier. Mes de noviembre prolífico oiga! Eso es porque no hemos usado profilactico, quee s la pasta con la que nos lavamos los dientes.
    Mu perita tio!!

  2. Bicho

    Me gustan las cosas largas, negras y calientes….!!! Ostia, que tengo el brazo gitano en el horno!! Jeje, pensábais que era una polla de negro y que yo era maricón, eh?? Pues SI, me voy a meter el brazo gitano por el culo!!

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