Nunca es tarde si se llega antes: Capítulo más chulo que un ocho.

Grandes explosiones nucleares estallaban por todas partes, generando verdaderas olas de fuego y radiación, radiación ésta que viajaba a la ostia de velocidad por el espacio sólo para chocar contra el paraguas de papel que hacía que los hielos del vaso no se derritiesen. Alguien con un oido superfino y que entendiese el idioma de las radiaciones, podría haberlas oido exclamar al chocar contra la sombrilla:

– ¡Joé!

Pero como no era así, el mundo seguía ajeno al drama de las radiaciones solares.

Bien es cierto que las radiaciones se tomaban su venganza, sobre todo en la costa y con gente de los paises nórdicos, como por ejemplo Finlonpia, Dinamorcar, Nosuegra y otros.

Precisamente de este último país, de otros, uy perdón, de Otros, era el señor que había abonado (en su acepción de pagar, no es que se hubiese aliviado el recto encima) aquel riquísimo combinado exótico que no había un dios que se bebiese.

Ahora, eso sí, en la foto quedaba precioso. Nada que ver con el aburrido vaso que tenía enfrente, ni con su depresivo color, ni con su tediosa sombrillita, ni con sus agonizantes cubitos de hielo.

Miró su reloj de pulsera, y frunció el ceño, preocupado. Nunca sabía si el brazo largo del ratón Minley marcaba las horas o los minutos. Entrecerró los ojos y fijó más la vista en el reloj, esperando una revelación. Tanto fijó la vista que el ratón se sintió incómodo y en vez de marcar las horas se tapó sus partes. Justo en ese momento, alguien se interpuso entre él y los rayos solares, que ahora rebotaban contra la espalda del recién llegado. Se miraron tensamente.

– Miríadas de espantos me sobrecogen, perturban mi vigilia – dijo el extraño.

– Pero ninguna de ellas logrará doblegarme ni perturbar la molicie de mis pelotas – contestó el otro.

Como las contraseñas eran correctas, la tensión de destensó para así diluirse, pero el que tuvo retuvo. Bueno, el que tuvo dos veces, retuvo.

Y si tuvo una cerveza dos veces, retuvo por un tubo.

– Pasemos dentro – dijo el que aguardaba sentado – estaremos más cómodos.

Levantándose, hizo un gesto extendiendo la mano para que el otro pasase delante, cosa que aprovechó una señora que pasaba con la compra por allí para sonarse los mocos en la manga.

– Ay hijo, es que estoy mu resfriá.

El dueño de la manga la miró y le dijo, con todo el tacto (jabón de manos buenísimo) que pudo:

-No importa señora, de todas formas, era una manga que no me gustaba.

Y de un tirón, la arrancó del resto de la chaqueta color beich (playa en inglés).

– Tome, por si le da otro ataque mucolítico.

– Gracias hijo, que buena persona eres, toma, te regalo esta berenjena zocata, mira que hermosa.

– Gracias señora, para que se ha metido usted en nada…

– No, yo el gramito de las mañanas, para estar despierta…

– ¿Vienes o qué? – dijo desde dentro del establecimiento el extraño recién llegado.

El hombre sin manga se giró y entró en la tetería, que estaba abarrotada. Abarrotada de mierda, ya que había polvo por todas partes, los pelillos de la moqueta no tenían relieve ya que la mierda los había igualado y el aire tenía un olor que se la habría puesto dura al mismísimo krishna. De hecho, olía como si alguien hubiese cocinado un bizcocho de tocino en el interior de un inodoro usado echándole tres kilos de azucar, seis docenas de huevos y doscientas varitas de incienso.

Se sentaron en una apartada mesa, bueno, en una mesa apartada de la pared, que tenía una alfombra colgada en la que los ácaros habían construido su propia civilización, y con el ruido de las obras de ampliación de las autovías para cucarachas, no dejaban hablar.

Las banquetas eran de esas de niño de preescolar de los años 30, de esas que cuando te sientas te dejan las rodillas a la altura de los lóbulos de las orejas y que hacen que los huevos se queden con el grosor de una fotocopia al comprimirlos con el pantalón. La mesa, increiblemente, era aún más baja que las banquetas, así que debajo sólo había sitio para meter los dedos de los pies, siempre y cuando, eso sí, te hubieses cortado las uñas.

El camarero se acercó.

– ¿Van a tomar algo?

– Sí, traiganos dos cafés con leche.

– ¿Café ecológico, industrializado, capitalista, peruano, peruense, brasileño, brasilense, africano, y si es africano, de África del norte, de África del sur, de África del medio…?

– Traiganos dos cafés con leche, y el tipo de café nos importa poco, en serio.

– Vale, estupendo. ¿Y la leche, la quieren de cabra, de vaca, de brick, sin pasteurizar, con nata o la especial?

– Nos da igu… espera, ¿especial?

– Sí, verá, la obtenemos nosotros mismos.

– ¿Y eso? ¿Tienen vacas aquí?

– No, ¿ven aquella perra allí tirada lamiendo lo que sale por debajo de los servicios?

– Mejor no siga, gracias. – dijo el hombre sin manga, sintiendo como si le estrujasen el estómago con unos alicates – Traiganos el café con leche que, a ser posible, venga envasada y no suponga una muerte segura.

– Estupendo.

El camarero se marchó tropezando con las banquetas y las mesas. Cuando se hubo alejado unos metros se giró y les preguntó tirando de los papeles impresos que llevaba colgando de una pinza de la ropa:

– ¿Y cupones quieren?

– Traiganos el puto café, por favor.

El camarero se giró mascullando algo sobre la ausencia de buenas vibraciones y se marchó a la cocina.

– Por fin – dijo el hombre sin manga – ¿Que tal fue todo?

– Bien, bien, el viejo está muerto.

El hombre sin mangas palideció de improviso, e incluso, de inmediato.

– ¿Que dices?

– Si, el viejo está muerto. Le volé la cabeza. ¿No era ese el objetivo? Mira, lo tengo aquí, en el contrato de subcontrata, a ver… “Por la presente, le encomendamos de liquidar al perro de Paco Martínez Cuenca, que se encuentra en casa de Bill El Mazas, para lo cual se subcontratan sus servicios etc etc”

– ¿Y el perro entonces está muerto?

– Sí, ese perro viejo ya no ve el telediario de la noche, te lo aseguro.

– No, me refiero al cánido, al dálmata sumiso ¡Al perro!

– ¿Qué perro?

– Ay dios… esto me pasa por no encargarme yo de las cosas… si sabía que aquello no podía ir bien, si este trabajo está gafado desde que cogí el teléfono aquella mañana, desde que recogí el papel en el mercadonia en el capítulo cuatro…

– Bueno, el trabajo está hecho, ahora tenemos que hablar de dineros, de utilizar la dolorosa…

– Eso está hecho.

El asesino sin manga sacó un arma con silenciador que llevaba escondida en las corvas y de un certero disparo, acabó con la vida…

– ¡Un momento, que no estoy muerto! – dijo el asesino subcontratado.

– ¡Maldita sea! – dijo el autor – ¡Mata a ese cabrón ya!

El asesino sin manga volvió a apuntarle.

– ¡Que no estoy muerto! ¡Y quiero durar más de un capítulo!

El disparo le calló para siempre. El asesino se levantó y se marchó tan sigilosamente como una hoja cae en otoño encima de un colchón de plumas.

El camarero volvió con la bandeja, y la posó sobre la mesa de al lado

– Aquí tienen – dijo – un té de fresa con aroma de zurullo (efectivamente, llevaba auténtico zurullo dentro) y un combinado de ginebra con zumo de aguacate y cerveza ecológica reciclada. Son cincuenta euros.

Contrariado al no obtener respuesta, el camarero empezó a tantear a su alrededor, hasta toparse con el cadaver del asesino subcontratado.

– Vaya – se dijo. Y luego, gritando hacia la cocina – ¡María! ¡Saca la picadora y pon albóndigas en el menú de tapas recicladas!

CHA-CHAAAAN del capítulo 8

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18 comentarios en “Nunca es tarde si se llega antes: Capítulo más chulo que un ocho.

  1. Bicho

    Jaja, los has clavao. Con lo del gramito me he descojonao, la hija puta la vieja, metiéndose tiritos…jaja
    “bizcocho de tocino en el interior de un inodoro usado echándole tres kilos de azucar, seis docenas de huevos y doscientas varitas de incienso” jajajajajaja.

  2. Tu y yo sabemos que eso es “asín”, que las teterías son sitios donde te venden agua sucia a precio de colonia ¡y encima te la bebes! ¡y encima a tu ligue le gusta! ¡y te obliga a ir!

    *PUAJ*

    Mucho mejor echarse una novia jevi que te lleve a sitios donde sólo sirvan cerveza.
    Porque esa es otra. En las teterías parece que tienen la nevera de las cervezas al lado del horno de las galletas esas insípidas que ponen.

    ¿Alguien se ha tomado una cerveza fria en una tetería? ¿Verdad que no?

  3. mapashito

    Puta de Hijo!! PdH!!! Lo que me he descojonao cuando el camarero se tropieza y les intenta vender cupones!. Muy buenas las frases de la contraseña! Todo en general!. Creo que me voy a leer los 7 capítulos anteriores para tener una visión de conjunto o sinjunto, sinjunto mojamunto.

  4. Bicho

    Cierto es lo que dices sobre lo deleznables que son las teterías. Suelen ser tapaderas montadas por algún puto moro para blanquear lo que saca vendiendo chocolate. Además sin antihigiénicas..¿habéis pensado alguna vez la de culos que se han rozado/peído en los puffs esos en los que apoyáis las manos? Ahora entiendo porque se llaman puffs, aunque también se podrían llamar puaghs.
    Pero es verdad, a las tías les mola esos sitios, por mucha peste que echen y por muy cara que vendan el agua en los que se lavan los pies las abuelas de los camareros (que siempre son hippies o simplemente no se lavan porque creen que gastar agua está mal), se empecinan en ir a esos sitios por el ambiente íntimo y cálido que tienen. Lo que no saben es que el ambiente íntimo procede de la mierda que tienen las bombillas, que no iluminan nada porque haráin falta 3000 lumenes para atravesar los 4 centímetros de polvo/insectos muertos de las susodichas bombillas.
    Y las pastitas no están secas. Son la sequedad echa galletas. Se cogen polvos de talco se aderezan con arena de las cumbres del Sáhara (?), se les pasa el secador 10 horas, después se deshidratan industrialmente y se transportan a través del desierto de Gobi durante tres meses, en camello, y de ahí a la mesa.
    En definitiva, a las teterías sólo voy cuando se que después voy a jincar.
    Por cierto, dejo de escribir que me está esperando una chorba para ir a la tetería de mi barrio.

  5. John McKlain

    Yo diria que a quien le guste el te no es trigo limpio.

    A mi lo unico que me gusta de las teterias son los peazo de batidos que te ponen en algunas. Y conozco una donde te ponen la cerveza fria. Ahora que caigo es la misma de los batidos.

  6. Querida Aniramita:

    1.- El sports este me suena a robot o a spam, no creo que sea nadie “físico” o que al menos haya leido realmente algo del blog.

    2.- Si, los tios pensamos en meter. Si en vez de polla tuviésemos una tarrina de margarina, pensaríamos en untar. Si en vez de polla tuviésemos una bomba de aire, pensaríamos en inflar. Pero tenemos polla. Polémica resuelta.

    3.- ¿Y detrás de que gran hombre estás tu? ¿Y por qué la mujer debe estar detrás y no delante? ¿Es que tu, como gran mujer, necesitas un gran hombre para permanecer en su sombra? Me parece que flaco favor haces al feminismo con el uso de afirmaciones como esa. Otra polémica resuelta.

  7. aniramita

    1. No lo sabes y no tienes por qué saberlo.
    2. No quería ponerme fina, pero es que además pensais con la poya. Nosotras no vamos pensando en que nos la metais todo el día.
    3. Detrás en este sitio es una posición figurada, metáfora. Y además no nos hacen falta los hombres para ser grandes… otra cosa es que los tios para triunfar necesiten de las féminas, que es lo que se quiere decir al fin y al cabo.
    Polémica finiquitada.
    PD: Bicho no metas baza.

  8. 1.- No he dicho que lo sepa, he dicho que me lo huelo. Si me doblo mucho, claro.
    2.- Eso os perdéis. Pensar en follar no es malo. De todas formas, nosotros no estamos todo el dia pensando en sexo. También está la cerveza.
    3.- Ya, ya… Para salir de un jardín hay que pisar flores ¿eh?

    De todas formas, esta discusión es tan estéril como infructuosa, ya que veo que tus prejuicios nublan tu raciocinio. ¿O es resentimiento?

    Vete a saber.

  9. mapashito

    Yo no me referia a meter, sino a que prefiero que me la chupen antes que se le la chupen a otro, en ese sentido soy muy egoísta jejej. Estoy de acuerdo en que pensar en follar no es malo, es más, si en vez de pensar en jincar, jicáramos más, la gente no te haría un corte de mangas desde el coche, o no te cerraría el paso o en definitiva, no sería tan agresiva en la carretera y en otros órdenes de la vida, por ejemplo.
    Lo de pensar en jincar, vuelvo a insisitr, no es malo, simplemente es la Ley de la Naturaleza, el instinto de supervivencia. Es el instinto que se nos quedó a los humanos para seguir perpetuando la especie. Claro que ahora, jugamos a perpetuar la especie con un condón puesto, cosa que los monos que nos precedían hace miles de años no sabían o podían hacerlo.
    En cuanto a la discusión de género hombre-mujer, yo prefiero que vivan las mujeres y los gayers, pues con los gayers quedan menos tíos en el mercado :p. Odio a los machistas y a las feministas. Para extremos, prefiero la punta de mi extremidad, que aunque es más ordinaria, está en el centro XD.

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