Cuento Indeleble: Vida y obra de Don Marzuflenfios Pristígoras

Marzuflenfios Pristígoras, al que todos conocemos por ser el primer hombre en ver una aparición mariana en un bote de Cola Cao, tenía tras de sí una gran historia. Y esto era porque vendía volúmenes de “Historia Universal de Churriana” y los llevaba en un hato que sobre su chepa reposaba y ataba al torso con dos guitas la bailaora.

Don Marzuflenfios Pristígoras, o Juan Según Quetampoco, como le conocían sus más allegados amigos que no le habían visto nunca, nació al alba en Albacete, del vientre de una institutriz que daba clases de fibromialgia en el colegio de San Copérnico, patrón del cable de cobre. Al parto asistieron el médico del pueblo, el alcalde, una matrona cuyo nombre es prescindible, Prescindible García para ser más exactos, las supremas de Móstoles, el orfeón donostiarra y sus quince padres. El parto se complicó de sobremanera cuando el niño, ya asomando su cabecita, perdió protagonismo ya que se jugaba la final de la copa Danone entre el Atlético de Binfurrias y el Fútbol Club Real Deportivo, y Kubala acababa de fallar un penalti. El médico que asistía al parto, sin embargo, se pegó un lingotazo de coñac y luego se fue a una casa de leciocinio, a leciociniarse con las leciocinias. El alcalde, sin encambio, se fue de putas.

Marzuflenfios, viendo como veía que no acababa de nacer, y que estaba entre el ser nonato o decir “Otan no” con Alfoso Guerra que estaba allí al lado comiendo altramuces, se incorporó en toda su envergadura (esto es, que estiró el cuello) y con voz angelical entonó aquellos versos que le hicieron famoso en el Maskom de su barrio:

Pinocho fue a pescar

Al rio Guadalquivir

Se le cayó la caña

Y ese día comió fabada.

Tras lo cual su madre sufrió contracción de parto tal, que Marzuflenfios salió despedido y se dedicó a cobrar el paro hasta el dia de su comunión.

El día de su comunión el cura de su parroquia hizo unos juegos malabares que le quedaron muy lucidos, tras lo cual leyó un salmo y a petición popular, repartió salmos, y viendo que la feligresía no estaba muy feligresa, luego repartió salmones, con el consiguiente alborozo de los asistentes, que eran en su mayoría osos pardos. Justo despues, el cura se puso a repartir ostias y los niños salieron contentos y felices, aunque con los dedos del párroco marcados en la cara.

Marzuflenfios, ya hecho un hombrecito, decidió que su futuro pasaba por leer el horóscopo todos los días, pero como no se habían inventado todavía las constelaciones,  se puso a hacer sudokus usando sólo números primos, que son los números que son hijos de los hermanos de su padre.

Viendo que aquello no le reportaba más que dolores de cabeza y bolígrafos gastados, decidióse por hacer carrera militar, pero lo dejó al poco por ser muy cansado.

Fue por aquellas fechas cuando una mañana haciéndole el desayuno a su anciana madre y a sus quince padres, quedose mirando un bote de Cola-Cao y vio como se formaba en su interior una imagen de la virgen maría. Sin perder ni un momento, llamó al vaticano. Reproducimos aquí la conversación que mantuvo.

RING RING

– ¿Diga?

– ¿Es el Vaticano?

– No, esto es ferretería Hijos de Gonzalo Riduejo.

– Ah, perdón.

Y colgó. Decidió entonces llevarle el bote al cura de su parroquia, que cogió el bote, le pidió para los pobres, le dio dos ostias y lo echó de la iglesia.

Ya en sus últimos días, cuando Marzuflenfios gozaba del éxito profesional como maquillador de uñas de pies para anuncios de zapatos ortopédicos, hizo las siguientes declaraciones a la revista “Muy Estresante”:

“Nunca me sentí un hombre especial, hice lo que tenía que hacer y volvería a hacerlo, pero esta vez cobrando”.

El señor lo tenga en su gloria. El dia que se muera, porque a sus 243 años, sigue vivo y reside en la gaditana población de Villanueva de Les Pru del Llobregat.

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2 comentarios en “Cuento Indeleble: Vida y obra de Don Marzuflenfios Pristígoras

  1. mapashito

    No me quiero ni imaginar lo que hubiera visto Marzuflenfios Pristígoras si hubiese sido fan con nata de Nesquick.

    Se echaba de menos un cuentecitó lonegro. Sigues teniendo el surrealismo en la sabgre pedazo de monguer!. Gracias por regalarme unas sonrisas en días tristunos 😀

  2. Bicho

    Qué coincidencia, yo soy gaditano como él, nací en Barbate, un pueblecito de montaña cerca de Montjuic.
    Mapashito, los días tristunos sólo se arreglan de una forma: Blandiendo pelona y dando carajazos en la nuca a los viejos de parque. Es una terapia japonesa.

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