Las Nuevas Aventuras de Beremundo Filorte. Episode I.

Porque lo habíais pedido…

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Con vosotros, Las Nuevas Aventuras de Beremundo Filorte.

  1. ¿Que no sabes quien es Beremundo Filorte?. Pasate por nuestra remozada sección de Manuscritos y empatate de las aventuras de este prohombre sin par.
  2. ¿No entiendes la tira?. Pasa al punto 1.
  3. ¿Sabes quien es, entiendes la tira y aun asi no le ves la gracia?. Pasa al punto 4.

Como dijo Beremundo (mas o menos), “Amigos, esto es sólo el principio”.

Las Aventuras de Beremundo Filorte. S02E02. “Guiris” (el capítulo mas largo jamás escrito en el que no ocurre nada relevante, 3ª parte)

Beremundo y su tripulación llegan a la ciudad inglesa de Wellsinfor Hamillton Brannaghaus, donde tienen un encuentro fortuito con un viejo conocido de Beremundo que les propone un viaje al Tibet, que al revés es Betti y acaba de cumplir su centenario.

3ª Parte

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-¿Que ha pasao Beremundo?. Recuerdo que estabamos hablando y de pronto lo vi todo negro, como Jimenez Losantos, que no se quién es, a todo esto…

-Nada hombre, que te ha dado una bajada de tension o algo… ¿Que tal el cuerpo?

-Me duele un poco la espalda y no se porqué. Aparte de eso me encuentro bien.

-Es que te caiste al suelo y claro… te darias un golpe… bueno, que ya han llegado los ingleses. Cuando quieras sube a cubierta, yo te tengo que dejar que estamos haciendo los ultimos preparativos para partir.

-Espera, Beremundo. Es que el rato este que he estado sumido en la negrura he tenido una especie de sueño y una idea me ronda la cabeza… ¿Vamos a pasar por Algeciras?

-Nos pilla de paso, podriamos hacer una parada allí si quieres.

-Jum… deja que te cuente…

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Las Aventuras de Beremundo Filorte. S02E02. “Guiris” (el capítulo mas largo jamás escrito en el que no ocurre nada relevante, 2ª parte)

Anteriormente en “Las Aventuras de Beremundo Filorte”

Anteriormente…

  • -¡Sir Francis Younghusband Tramelier-Firetongue-Smithsonian!
  • -¡Puñetero bastardo pelirrojo!
  • -Como iba a olvidar a este cabrón…
  • -Atento Carboneras…
  • -¡Amigo Crúspidos! Encantado de volver a verle…
  • -La ruta del… papo.
  • -¿Hablamos de negocios?
  • -¡Bingo!
  • -¡Me cago en los muertos del Rey Ricardo!
  • -Montar una expedición para coronar el Everest…
  • -Nos podrian venir bien sus servicios…
  • -Me tendrian que pagar para verte la cara todos los dias.
  • -En putas y cerveza, supongo.
  • -¿Quereis unas yemas de Santa Teresa?
  • -Nosotros cinco y uno mas, el porteador.
  • -Creo que viene de camino…

2ª Parte

La frase de F. Younghusband cayó sobre The Smelly Fish como una maldición. No habia pasado ni medio minuto a los veintinueve segundos después cuando, un camarero, tres viejunos y varios marineros flatulentos cayeron al suelo desvanecidos. Dos borrachos presas del pánico se tiraron a la calle atravesando las cristaleras mientras proferian gritos infrahumanos, con lo que Beremundo pudo ver al fin el local de alterne de la acera de enfrente. Seguir leyendo “Las Aventuras de Beremundo Filorte. S02E02. “Guiris” (el capítulo mas largo jamás escrito en el que no ocurre nada relevante, 2ª parte)”

Las Aventuras de Beremundo Filorte. S02E02. “Guiris” (el capítulo mas largo jamás escrito en el que no ocurre nada relevante, 1ª parte)

-¡Sir Francis Younghusband Tramelier-Firetongue-Smithsonian! ¡La puta madre que me trajo siete pares de veces la mierda de bigote que me llevas!- Gritó en perfecto inglés un tio con cara de inglés que se estaba tomando en la barra un Ginger Ale, o Tónica Chuéps, que si lleva naranja y canta, es icono gayer.

Seguida cuenta soltó un regüeldo que despeinó al camarero e hizo temblar las botellas que tenia en el aparador de enfrente.

-¡Puñetero bastardo pelirrojo de los cojones, lo que tienes es envidia porque la foca de tu mujer no te deja tener un bigote como el mio! ¡JA!- replicó desde la puerta Francis Younghusband, provocando una carcajada en todo el pub. Al pasar junto al tio de la tónica le dió una colleja amistosa que hizo que se metiese la botella por la nariz hasta la etiqueta grande.

Younghusband venia acompañado de otros cuatro individuos con bigote, pero la suma de los cuatro bigotes no era nada comparada con el de younghusband, que era como ocho o diez bigotes de los otros.

Sir Francis Younghusband Tramelier-Firetongue-Smithsonian
Sir Francis Younghusband Tramelier-Firetongue-Smithsonian
alrededor de mil novecientos y algo

Beremundo, Barnasufio y Miguel Crúspidos observaban la escena sentados en una mesita del pub. Ante la incomodidad decidieron sentarse en unas sillas.

-¡Francis Younghusband!- Dijo Beremundo con cara de monja reclusa – como iba a olvidar a este cabrón… Seguir leyendo “Las Aventuras de Beremundo Filorte. S02E02. “Guiris” (el capítulo mas largo jamás escrito en el que no ocurre nada relevante, 1ª parte)”

Maria Escupida Enlacara: esa mujer (guarra)

NOTA IMPORTANTE: Mira a ambos lados antes de cruzar la calle.

NOTA IMPORTANTE TAMBIÉN: Faltan los documentos gráficos, ya los pondré cuando me salga del alma.

Mucho se ha escrito de Maria Escupida Enlacara. Por ejemplo, el escritor de origen disperso Hans Honnelflofsansden, biógrafo oficial de Beremundo Filorte, jamás escribió una línea sobre Doña Maria Escupida Enlacara, pero como el profesor Honnelflofsansden escribía con zumo de limón, de manera que sólo si se pone el papel al lado de una vela se vé lo que se ha puesto, se podría decir que no puso negro sobre blanco de nadie. Aunque eso sí, su biblioteca olía a limón que te cagas, incluso había gente que venía de las galias a oler la biblioteca del insigne Hans. Un periodista de la época recogía las siguientes declaraciones de uno de aquellos visitantes que se hacían más de 1000 kilómetros (unas millas mas o menos) para oler la biblioteca, entrevista esta que recogemos aquí: Seguir leyendo “Maria Escupida Enlacara: esa mujer (guarra)”

Las aventuras de Beremundo Filorte: Capítulo 1 del segundo volumen. Asín de chulos semos.

Tras un largo, larguísimo, tedioso, difícil y repito, largo larguísimo viaje de un día, Beremundo y su tripulación se encontraban a un día de distancia de la isla del mono en inglés. Y como no ocurrió nada reseñable ni en ese ni en otros días que le siguieron con tozuda puntualidad, los vamos a obviar hasta llegar a uno de los días más importantes en la vida de dos personas: una, Beremundo, que logró llegar al puerto de la ciudad inglesa de Wellsinfor Hamiltown Brannaghaus, y otra, María Escupida Enlacara, que aquel día pudo cambiarse de calcetines tras treinta años de calvario.

Pero como de la biografía de María Escupida Enlacara hablaremos otro día, o no, volvamos a las aventuras de nuestro prohombre Beremundo, que en cuanto desembarcó en la Gran Bretaña se granjeó fama de ser hombre muy leido, porque no paró de pedir periódicos a todo aquel que veía. Luego se supo que hubo un incidente con las reservas de papel higiénico del barco y una cabra que llevaban en la bodega.

El puerto de Wellsinfor. No es el de Rotterdam. Ni por asomo. En serio.

En primer plano, abajo a la izquierda, Beremundo, Anastacio y Barnasufio tirando la cabra al rio.

Una vez solucionada sus necesidades higiénicas, Beremundo encaminó sus temblorosos (meses de contención ahora liberada y desatada le provocaron inseguridad en las rodillas y un color cetrino en sus mejillas) pasos hacia la taberna local, que se llamaba “The Smelly Fish”, que traducido significa “Bar Manolo”. En cuanto entró, notó que algo allí dentro no iba bien. A Barnasufio Carboneras, cocinero del barco y amigo de Beremundo desde que se conocieron en el capítulo 4, que no existe porque lo borró un intelectual monguer, le dijo:

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Beremundo Filorte. Retazos de su vida en 4 parrafos y de bajada en caida libre de impuestos.

Beremundo quedose huerfano de padre y muy señor mio a la tierna edad de 27 años, debido a lo cual no llegó a conocerlo. En herencia éste le dejó su gorra de capitán, una pipa de tabaco mentolado, su bigote postizo y la facilidad para irse por la pata abajo a la más minima ocasión de riesgo o incertidumbre. Tuvo suerte Beremundo de no nacer en estos nuestros dias, ya que de sentarse a ver Cuarto Milenio en la televisión lo habria pasado bastante mal, con tanto misterio inquietante y que pone la piel de punta y los pelos de pollo.

Iker Jimenez haciendo de las suyas
La tetada es de Carmen Porter, que con el bocadillo encima gana muchisimo

Cuenta su madre que su padre, el señor Filorte, desapareció de la faz de la tierra en una reluciente a la par que fresca noche de agosto en la que encontrabase clavando unas maderas en el tejado de su cabaña de Springville, en el estado de Utah, y que, tras golpearse con el martillo en todo el manojo de dedos de la mano izquierda, hizo honor a la sacrosanta tradición de cagarse en lo divino para expiar la torpeza propia, motivo por el cual fue fulminado por un rayo celestial sin darle tiempo a terminar de formular la frase blasfema.

¿Que qué hacia el señor Filorte clavando maderas en una cabaña en Utah? Seguir leyendo “Beremundo Filorte. Retazos de su vida en 4 parrafos y de bajada en caida libre de impuestos.”

Apéndice 1 a Las aventuras de Beremundo Filorte: Fiestas y tradiciones de la época

En aquellos años raros con los que el siglo XX comenzó eran muchas las fiestas y tradiciones que ahora han caido en deshuso, ya sea por falta de uso o por carencia del mismo.

Por ejemplo, era tradición el primer martes 30 del segundo mes, hacer una paellada con criadillas de toro en vez de granos de arroz, para lo que los zagales tenían que disfrazarse de excusados taurinos y esperar que un toro fuese a hacer sus deposiciones, momento en el que ¡ZAS! Sacaban una tarrina de mantequilla ZAS, y con la tapa le cortaban sus colganderas.

Los toros, normalmente, se lo tomaban bastante mal, pero no le echaban cojones al asunto.

Fue una tradición con poco arraigo porque febrero tiene veintiocho días, veintinueve los bisiestos y treinta ¿Alguien ha dicho treinta? Adjudicada la esculura de Lladró del hombre pescando con la pelona al aire al señor de la mesa cuatro, que pone House esta noche. Seguir leyendo “Apéndice 1 a Las aventuras de Beremundo Filorte: Fiestas y tradiciones de la época”

Documento gráfico: Beremundo y su tripulación.

Reveladora la instantánea encontrada en el fondo de una caja de galletas surtidas, bajo la cama de una descendiente directa de una de las amantes de Beremundo Filorte. La calidad del documento es bastante regular, pero se puede apreciar a toda la tripulación del “La Dorada 2ª”.

Beremundo en la mili

A Beremundo le podemos ver de cuello hacia abajo, justo a la izquierda de la foto, tapado por el dedo finger de Anastacio Tralarí, cuyas palabras antes de tirar la foto fueron: Seguir leyendo “Documento gráfico: Beremundo y su tripulación.”

De los archivos perdidos de no se sabe donde…

Uno de los pocos documentos gráficos que existen sobre Beremundo Filorte. En el podemos ver a este prohombre ya entrado en la treintena y con el traje de capitán marino que le compró su santa madre. La pipa es de tabaco mentolado, que el normal le suelta la barriga.

Beremundo Filorte, 1921

Estremecedor, sin duda, que diria Iker Jimenez, un señor que ya ha demostrado que dice cualquier cosa con tal de llenar un programa.

Las aventuras de Beremundo Filorte, capítulo 7 en letra y obra del espíritu santiamén (o momentillo).

– ¡Estamos en la isla del mono en inglés! – dijo tras una pausa el enano.

– Será entonces… – masculló Barnasufio, mientras preparaba un potaje de riñones en sus propias caderas.

– ¡Sí! – dijo el enano, esta vez sin pausa, pero tampoco sin prisa, porque no trabajaba para Polanco.

– ¡Nó! – era Beremundo esta vez.

– ¡Sí! – era Pablo Carbonel, que estaba allí cogiendo coquinas.

– ¡Es la Monkey Island! – dijo un polizón que se había colado en la isla desde otra aventura gráfica y que se ocultaba tras una emanación de gases, muriendo a continuación fulminado por un ataque repentino de copyright, mientras Jorge Lucas se mesaba la barba con una mesa camilla.

– ¿Ven? – continuó el enano – Por eso nunca decimos el nombre de la puñetera isla… veinte polizones van ya en este verano…

– Y eso que ha llovido hasta agosto, ya metidos en pleno afán, que no son fechas de que haga este tiempo.

– Ya le digo, ya le digo, está el tiempo loquísimo.
– ¿Y que hay aquí, aparte de estas rocas que vemos? – preguntó esta vez Anastacio Tralarí a una palmera que a su vez tenía tronco que a su vez tenía, con gran sorpresa para todos, hojas en su cima, junto a unos cocos que un mono se afanaba en pintarles la cara de Cary Grant cuando estaba en el excusado, y claro, ¿Quién no le excusaría un desliz a Cary Grant? Pues eso. El enano empezó a contestar. Seguir leyendo “Las aventuras de Beremundo Filorte, capítulo 7 en letra y obra del espíritu santiamén (o momentillo).”

“Las aventuras de Beremundo Filorte” Acto VI, o de cómo pudo ocurrir y por qué.

“Siempre que vuelves a casa
me pillas en la cocina
embadurnada de harina
con las manos en la masa.”

Los versos revoloteaban de un lado a otro en la cabeza de Beremundo, sumida en tinieblas etílicas. Una y otra vez se repetian, en un principio como ecos lejanos, casi colacaos, para ir cobrando cada vez mas nitidez. La voz le resultaba familiar, pero debido a la resaca no lograba endosarle un rostro. Lo que en un principio sonaba como alguien al que le hubiesen tapado la boca con una manta paduana se iba aclarando por segundos…

Hasta que, subitamente, resonó en su mollera lo siguiente, acompañado de un primer plano del rostro de su santa madre:

¡Papasconarrozbonitocontomatecochifritocalderetamigasconchocolate
cebolletaenvinagretamorteruelolaconcongrelosbacalaoalpilpilyunpoquitoperejil!

-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHH!- gritó Beremundo, abriendo los ojos de puro pavor y cagandose, figuradamente, en toda su ascendencia. Primero por el susto y luego por la resaca que tenia encima. Al parecer la noche debió ser movida pero no atinaba a recordar nada. Acto seguido se incorporó e intento enfocar la vista, ya que no veia un carajo y no sabia ni donde estaba. Se encontraba en la playa donde avistaron a las danesas, y con él estaba su tripulación, aunque algunos, aún estando allí, no se encontraban muy allá.

El panorama quitaba las suelas, osea, era desolador. Toda una veintena de hombres hechos ,y algunos contrahechos, desperdigados por la playa, con una resaca del 14, gimoteando y con los pantalones por las rodillas y la rabadilla al viento. Seguir leyendo ““Las aventuras de Beremundo Filorte” Acto VI, o de cómo pudo ocurrir y por qué.”

“Las aventuras de Beremundo Filorte” Capítulo 5, que no tiene rima, que vá…

Y efectivamente, Beremundo no llegó

al excusado que perseguía

la poderosa mierda le venció

la fuerte diarrea le podía.

Y la isla que el ciego vigía

sin vista y sin verla vislumbró

no era isla de tierra, sino mierda

mojones que Beremundo alumbró.

“¿Cuánta caca he de soltar?

¿Cuanta mierda podré expulsar?

Si es mi sino cagar ante la adversidad

¿Por qué no traigo papel para poderme limpiar?” Seguir leyendo ““Las aventuras de Beremundo Filorte” Capítulo 5, que no tiene rima, que vá…”

“Las aventuras de Beremundo Filorte” Episodio III Apéndice 6, o de como Beremundo no pudo más y tuvo que hacerlo

-¡Hacia el infinito y más allá!.- Gritó el polizón del barco, que murió de un ataque de copyright fulminante.

-¡Mierda, ahora habrá que contratar otro polizón, y este salía baratisimo!- Dijo Anastacio Tralarí, el vigia, golpeando con su bastón blanco de mango negro a Pedrín, el alegre grumete, y sumiendolo en la mas profunda inconsciencia si es que eso es posible en un chaval de 16 años que es un puro inconsciente ya de por sí. Acto seguido se recolocó sus gafas ahumadas usando el dedo finger y haciendole disimuladamente la peseta al capitán, que por otra parte se encontraba en otra parte del barco, y tampoco iba a verlo.

-¿Hacia donde vamos entonces capitán?- Voceó la tripulación a coro, en falsete disonante y ojete sostenido.

A lo que Beremundo contestó con prestancia:

-¡Levad anclas y arriad las velas! ¡Amainad los trinquetes!¡Izad los prebostes…! Y poned rumbo hacia donde os parezca que yo me estoy cagando vivo…

Y con gesto descompuesto y vientre a la sazón, partió raudo y veloz hacia el excusado como alma con gastroenteritis que lleva el diablo con gastroenteritis a la par.

-Ay que no llego, ay que no llego.- decia por lo bajinis camino del retrete.

Y es que así era Beremundo Filorte, un hombre al que el misterio y lo desconocido le soltaba la barriga. Todo un heroe aventurero.

 

Final del Apéndice VI del Episodio 3, tomo 12, libro mañana.

“Las aventuras de Beremundo Filorte” Capítulo 2º sin ánimo de lucro

– ¡No lo mientes! – Dijo el otro.

– ¡Pero es que es un….! – respondió Beremundo

– ¡Pero no lo digas! Todo el mundo sabe que aquel que lo nombra, cae en sus redes bajo el influjo del tenebre chochezno mantecón.

– ¡El chochezno mantecón! ¡El chochezno mantecón! – gritaban a coro los mangurrianes amigos de Beremundo, los miembros de su tripulación, incluso las personas que por allí pasaban – ¡El chochezno mantecón! ¡Que unos dias babea y otros no!

En las ventanas se asomaban los ociosos, todos gritaban

– ¡El chochezno mantecón! ¡Que cuando llueve cae un chaparrón! ¡El chochezno mantecón! ¡Que si te caes te hace un chichón! ¡El chochezno mantecón! ¡Que si comes chorizo se repite un montón!

Salían de todas partes, de entre los soportales, de entre los insoportales, todos gritaban:

– ¡El chochezno mantecón! ¡Que cuando se agacha se le ve el elástico del fajón! ¡El chochezno mantecón! ¡Que cuando se acerca huele a mojón!

Y salió el barbero y dijo

– Barbería Fresnedillo, cortamos la oreja y el flequillo. Barbería Fresnedillo, cortamos la patilla y el frenillo.

Y dijo Beremundo, a voz en grito

– ¿Tu no eres Judi Garland? Seguir leyendo ““Las aventuras de Beremundo Filorte” Capítulo 2º sin ánimo de lucro”

“Las aventuras de Beremundo Filorte” Capítulo 1º, versículo 1, segundo izquierda

-¡Beremundooo! !Beremundooo! !Sbrrrpfffffgluac!

Gritó con gran estruendo y pavoroso hedor la buena de su madre, que del esfuerzo se habia tirado un cuesco de los que hacen historia en los anales de la historia, pupa en el ano y dejan huella en la ropa interior.

-¡Beremundo! ¡Ya estan abajo otra vez los raros de tus amigos!

-Madre, no son raros, es que son asi. Y no son amigos, son los tripulantes de mi barco, mis subordinados. ¡Que soy capitán marino, madre! Y uno tiene ya una edad y un par de orejas limpias y hermosas para que le grite usted de esa manera, que no soy sordo. Cojones ya.

Esto ultimo lo decia con la boca pequeña, porque de oirlo la madre, no habria vivido para contarlo. Seguir leyendo ““Las aventuras de Beremundo Filorte” Capítulo 1º, versículo 1, segundo izquierda”

Prólogo a “Las aventuras de Beremundo Filorte”

Reto, y digo, reto a mis compañeros de blog, a relatar, uno tras otro y la casa sin barrer, las aventuras y desventuras de Beremundo Filorte, que nació una vez y ya hasta lo muerte no repitió, y que vivió la mayor parte de los años que transcurrieron en esos años antiguos porque eran usados y/o de ocasión de principios de siglo veinte, de cuyo nombre cogió el nombre el Capitan Siglo, que hacía barritas de pescado con aires de grandeza, pues era un pez de mierda, y se llamaba emperador.

¿Y por qué fumaba en pipa? Gran misterio que nunca se resolvió, aunque su madre siempre mantuvo que jamás fumó, sino que fumaba.

Y en la elocuencia de mis compañeros os dejo, oh vosotros, oh nosotros, oh ellos, oh jana, que gusto chano.

Sata_Nick, el muerto redivivo.