Quién dijo Qué. Capitulo Secundario.

Un dia más, un dia menos.

Eso venía pensando Carlitos mientras andaba el camino de vuelta a casa desde las oficinas del Instituto Noruego de Espasmos Monetarios (INEM). Un dia más en el paro y un dia menos que le quedaba de subsidio por desempleo.

Habian pasado ya varias semanas desde que el infortunio, ejerciendo su papel de agonías hijoputa, le impidiese presentarse a una entrevista de trabajo que pintaba bastante bien (varias exposiciones en el CAC la avalaban, aunque ahora que lo pienso el exponer ahí no implica que sepas pintar). Cuando llamó para contarle sus penas a los de la empresa en cuestión, le dijeron que ya habian contratado a otro tio más listo, más guapo, más alto y con más titulos que él. Pero a él le gustaba pensar que seguramente el elegido sería un tio imbecil, bajito, feo y con enchufe. Triste consuelo, o Sad withfloor en el idioma de Chespir (que de pequeño era mas conocido como El Chavo del Ocho).

Al llegar a su calle pudo ver a un grupo de vecinos congregados delante de su portal y un furgón policial con las luces rotativas puestas, como en las series yankis. Incluso pasaba por alli un tio que, de perfil y a lo lejos, se daba un ligero aire a Jack Bauer, el personaje que hace de Kiefer Shutherland entre rodaje y rodaje.

-¿Que ha pasado?- Preguntó Carlitos a los congregados anteriormente mencionados, tambien llamados vecinos según el dia que tengas.

-Nada, que por lo que me ha dicho un policia, han pillado al loco del segundo en una red de pelerastas de esos. No me extraña ni mijita…

-Desde luego. Me acuerdo yo de que cuando me lo cruzaba con mis niños, nos daba los buenos dias a todos.

-Digo el tio…

-Es que tenia toa la cara de sátiro antiguo…

-Que poca vergüenza…

-Hay que ver…

Los gritos de Cipriano, al que traian escaleras abajo, reverberaban en el portal convirtiendose en un galimatias-prats-padre ininteligible.

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Quién dijo qué. Capítulo Viejuno.

Era tarde. Una vez más.

Carlitos tenía una entrevista de trabajo y se había quedado dormido como un lirón. Que ahora que lo pensaba, en su vida habia visto uno, ni despierto ni durmiendo. Durmiendo el lirón, se entiende. Y es que es normal, con los nervios te tiras toda la noche dando vueltas como un pollo en un asador y cuando va a amanecer coges el sueño y luego no te despierta ni el tato.

El tato era el vecino de arriba, un jevi franquista y amante de los toros que le alegraba las mañanas a ritmo de Extremoduro, Soziedad Alkoholika, La Polla Records y Falete, que suponemos que viene de falo ridículo. El tato era todo un ejemplo de incongruencia, la incongruencia misma con patas y flequillo engominado. Falete es todo un ejemplo a no seguir. Aunque claro, eso va en gustos. Seguir leyendo “Quién dijo qué. Capítulo Viejuno.”