Thortamon, tierra ignota. Capítulo uve palito.

Peligo había dormido un largo rato cuando despertó. Cosa obvia, pues despertar sin haber dormido es algo que está solo reservado a testigos de jeovah y otros iluminados y/o eso.

Se encontraba en una cómoda cama con frescas y aromáticas sábanas, pero sin embargo estaba bañado en sudor. Notó otra presencia en la misma cama. Casi sin moverse, acertó a rozarla con una mano y al notar que esa otra presencia que con el yacía tenía pelos en el culo, deseó más que cualquier otra cosa que el sudor que le bañaba fuese enteramente suyo.

De repente, la puerta de la habitación se abrió de par en par, esto es, de dos en dos, y penetró en ella una pequeña enana vestida de erótica chacha con plumero dando gritos tal que:

– ¡Fasilcon druspiah francoscoto!

Que en el idioma de los enanos no significaba absolutamente nada, como el lector conocedor de tal lengua habrá podido observar, pero que se le parecía bastante a “venga levantaos de una p**a vez” dicho por alguien que hubiese ingerido grandes cantidades de licor de calabaza. Seguir leyendo “Thortamon, tierra ignota. Capítulo uve palito.”

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Thortamon, tierra ignota: Capítulo uve de vengüenzza ajena.

La hoguera iluminaba la escena con sombras danzarinas. Bueno, la iluminaba con sus llamas, las sombras las proyectaban las cosas iluminadas. ¡Cosas!

Peligo, atado a un árbol con una guita de esparto, estaba totalmente pelón. Su cuerpo, normalmente recubierto de una suave pelambre, estaba ahora como el culo de un mandril al que le hubiesen regalado una cuchilla de afeitar culos de mandril y la hubiese tirado por un barranco para luego pelarse el culo a pellizcos.

El bárbaro, al otro lado de la hoguera, tejía con las dos tibias del animal que ahora estaba ensartado sobre la hoguera, que desde ahora llamaremos “la cena”, un taparrabos usando como materia prima los pelos que otrora pertenecieron a Peligo.

– Ya verás, ya… – decía el Bárbaro – desde que aquella princesa me enseñase a hacer bragas sin costuras, he perfeccionado mi técnica en fabricar taparrabos, o como decimos en mi tierra, escondepelonas, y dentro de nada lo tendré terminado. Y entonces – levantó la cabeza mirando fijamente a Peligo, básicamente porque no había nadie más – tu y yo tendremos una conversación muy larga sobre cómo lo hiciste para enviarme a aquel dragón. Seguir leyendo “Thortamon, tierra ignota: Capítulo uve de vengüenzza ajena.”

Thortamon, tierra ignota: Capítulo palito uve (pero sin lagartos).

Peligo llegó a la linde de un rio, y mirando su reflejo en las cristalinas aguas, pensó: “Que feo eres, hijoputa”. Justo despues, cayó dormido, exausto por la caminata.

Mientras tanto, en el castillo de Brifidón, el malvado tirano (si alguien conoce algún tirano bondadoso que me lo cuente) se preparaba para dar una orden. Una orden que sus sirvientes temían. Una orden que significaba que estaban o iban a estar de mierda hasta el cuello.

– ¡Sirvientes! ¡Ya he terminado de cagar!

Goblins y otras alimañas de piel o pelaje suave corrieron a esconderse en oscuros recovecos rezando porque no se le acabara el papel como aquella vez.

Todas aquellas criaturas respiraron tranquilas cuando vieron como el limpiaortos real llegó empujando un carrillo de mano en el que portaba un gran rollo de suave papel de seda, seguido de una procesión de vírgenes cándidas e incólumes, pero que cuando terminaran de hacer lo que habían venido a hacer, seguirían siendo vírgenes pero lo otro… habría que verlo. Seguir leyendo “Thortamon, tierra ignota: Capítulo palito uve (pero sin lagartos).”

Thortamon, tierra ignota: Capítulo palito palito palito

(Ojo: contenido ALTAMENTE ESCATOLÓGICO, incluso y/o para echarlo por las cañerías) 

A muchas miles de cabezas de Troll de allí, que es como se medían las distancias en Thortamon, Peligo se lavaba los pies, cansados y magullados tras estar todo el día pastoreando las cabras. Las postillas cubrían el empeine mientras que las plantas eran un abrupto mapa de llagas, burbujas de pus y durezas. Sin embargo, al echar los pies en agua, se quedaba tan agustito y se le calmaba el dolor. Justo cuando estaba secándose los pies, llamaron a la puerta de la cabaña.

Abrió la puerta y encontró una figura humana, alta, de unas cuatro lenguas de sapo asesino de alto (una cabeza de Troll equivalía a diez lenguas de sapo asesino, mas o menos) y otras tres lenguas de ancho. Sus abultados músculos estaban todavía tensos tras alguna pelea, y el sudor y la sangre chorreaban por cada uno de sus recovecos musculares. En su mano derecha portaba un hacha de doble filo con una inscripción rúnica, mientras que en su mano izquierda sostenía un abollado escudo de cuero tachonado. Por más ropa, llevaba un tanga de piel alrededor de la cintura, sólo que le faltaba la piel, por lo que solo llevaba la tirilla, dejando al descubierto la razón de que a la etnia del extranjero se la llamase “pueblo bárbaro”.

– ¡Brufghs! – dijo Peligo, que en la lengua cabral significa “Bienvenido extranjero a mi humilde morada” Seguir leyendo “Thortamon, tierra ignota: Capítulo palito palito palito”

El idioma. Adosado (con vistas al mar, 3 habitaciones, trastero y garaje) de Plenswok, ciudad de Cabrones.

El Tortugués, ese era el lenguaje que usaban para comunicarse las tortugas del reino de Plenswok. Se componía básicamente de dos sonidos:

-Hiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiija. Este era el empleado por las tortugas cowboys para llamar a sus hijas. https://sinotegustanololeas.files.wordpress.com/2007/08/hiiiija.jpg

-Puipui, puipui, puipui. Este otro era el que sonaba cuando el caparazótofono de alguna de ellas comunicaba. https://sinotegustanololeas.files.wordpress.com/2007/08/puipui.jpg Seguir leyendo “El idioma. Adosado (con vistas al mar, 3 habitaciones, trastero y garaje) de Plenswok, ciudad de Cabrones.”

Thortamon, tierra ignota: Capítulo palito palito

La mano del señor oscuro Brifidon se alzó en el aire y empezó a agitarse. Los restantes tres integrantes de la mesa, Carapán, el señor de la guerra orco, Mariconisimigl, el nigromante elfo oscuro y Temetopoco, el hombre lobo caudillo de las bestias de la noche, esperaban impacientes un gesto de su amo, que se produjo cuando tiró una piedra de forma cúbica encima de la mesa. Cuatro pares de ojos y un ojete siguieron con atención la trayectoria de la piedra…

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Plenswok, ciudad de cabrones. Apéndice el pura pespués de rezar

Más allá de magos con H de hijodeputa y enanos que crecen al estilo cangrejo, había un lugar que se era, pues fue pero ya no lo es, así que ya no existe, aunque un día existío, pero por sólo 25 horas. Es decir, -aclárate que el lector se aburre- que duró, pues más o menos, 5 pesetás.

Ese lugar era conocido como Plenswok, donde hacían unas verduras salteadas con verdadero Fiat Estilo. En realidad, Plenswok perteneció durante 3 pesetas al reino de Thortamon, que según el Real Diccionario Monguer de las Palabras Falsas, no es esdrújula, ni agudújula, sino llana, es decir del pueblo, del pueblo de Thortamon (¡Camarero! de postre me pone Thortamon con melón).

Pero Plenswok no era llana, ni santa, ni del mar como la mentirosa Santillana del Mar, sino que tenía monte, más que monte tenía montañas, que eran montes pero con legañas, pues cuando se levantaban, lo hacían con los ojos pegados, y les costaba despegarlos pues Papa Monte se le olvidó comprar Alcohol de 96 grados, ya que se lo gastó todo en vino, el muy cochino. Seguir leyendo “Plenswok, ciudad de cabrones. Apéndice el pura pespués de rezar”